4.3.13

Remedios (19)

Cuando el día ha sido demasiado largo, demasiado lleno de vida real, a veces es una buena idea refugiarse en la ficción (o en la realidad) de una sala de cine. Alguien ha entendido en los cines cerca de mi despacho que el día que el cine tiene que ser más barato es el lunes - tiene que tener algo de día bueno cuando el trabajo vuelve a caer sobre tí como una avalancha después del acto de escapismo que orquestraste durante el fin de semana.

Después de correr y comprar tu entrada en la oscuridad, acompañada con un intenso olor a palomitas, todo parece un poco menos real. Hasta parece que tu vida también podría ser un documental donde, contra todos los pronósticos, las cosas salga bien. Una película que, por más absurdo que parece, tiene algo similar a un final agridulce.

También es un remedio para el lunes tener unas horas libres y fingir que es sábado e ir a tomar una cerveza o un té y comportarte, entre las 9 y las 11 de la noche, como si pudieras seguir de fiesta interminablemente.

Todo hasta que uno de tus ojos cede y el párpado cae... y piensas que quizá el mejor remedio para el lunes es que entre en su capullo de noche y se convierta, natural e irremisiblemente, en martes.

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