4.7.09

Cinco esperanzas del voto nulo

- Que a lo mejor mucha gente que no iba a ir a votar va a ir, nada más por no votar por nadie.
- Que la gente se da cuenta ahora que puede pedir cuentas a los políticos y darles seguimiento después del voto.
- Que hay un grupo ciudadano que lo está promoviendo.
- Que este grupo ciudadano a lo mejor no alcanzó a registrarse como partido pero (también a lo mejor) está haciendo planes para 2012.
- Que como hay gente bien chida de la que dice que votes en blanco, más de alguna se comprometerá a ser candidato y por lo tanto diputado/senador o algo para realmente cambiar las cosas en México.

(Lo único que espero es que realmente la gente que está promoviendo tanto esto luego se arme de valor y participe de otras formas más tangibles en la vida política: formas que sí generen cambio. Porque, de neta, es que no cambia nada votar en blanco. De hecho, es no elegir y permitir equilibrios raros de poder que desembocan en cosas como ésta. Así que, por favor, si algo puedo tocar en sus corazones - uy qué cursi - hagan su voto efectivo. Las rabietas, que yo sepa - a menos de que seas hijo de un papá europeo laissez faire entrado en su middleage - nunca han tenido muchas consecuencias. No veo porqué ésta vaya a tenerlas.)

30.6.09

Sin días de la semana

Los martes parecen lunes cuando tengo que levantarme temprano para ir a la escuela. Parecen jueves cuando tomo conferencias rodeada de burócratas locales. Parecen viernes cuando entro al metro y están llenos de gente vestida para ir a la playa. Parecen sábados cuando me siento en una placita de Gracia a tomar café con un amigo. Parecen jueves cuando, con ese mismo amigo, platico de política. Parecen domingos cuando lo acompaño caminando a su casa, sin prisa. Parecen martes cuando como con mi exjefa en su exigua hora de comer cerca de su oficina. Parecen miércoles cuando me paso la tarde haciendo gestiones por Internet. Parecen cualquier día cuando me sorprenden los restos de luz del día casi a las diez de la noche, pensando en quienes tengo pensar.

29.6.09

Lo que veo en los álbumes de fotos

Ayer en una cena, con unos amigos, llegamos a la conclusión de que nada es para siempre. Valiente simpleza. El asunto era afirmar que ninguna cosa, por más estable que parezca, tiene garantizada su solidez y su continuidad.

Supongo que habemos algunos que estamos más afectados por esa movilidad que otros. Me lo confirman algunos amigos del otro lado del mar y sus fotos en el facebook - con los bautizos de sus hijos, sus festivales del diez de mayo, sus desayunos con amigas o sus promociones meteóricas en importante empresa internacional. Me lo confirman con un momento de vértigo. En realidad, no es difícil para mi imaginarme abrazando también a un pequeñito con vestido, organizando la fiesta del bautizo, dando órdenes a la chica que me ayudaría en mi casa, conduciendo una SUV, organizando veladas de fin de semana.

Finalmente - como dirían las abuelas - ya estoy en edad.

Y me acuerdo de cómo todo eso parecía que era para siempre. Cómo estaba segura de más o menos qué derroteros tomaría mi vida. Puedo reflejar esas expectativas o ideas en las fotografías de muchos de mis amigos de entonces.

Pero sólo en sus fotografías. No en las mías.

Y sin embargo, cuando veo mis fotografías descubro una cosa que me gusta: me río más y muestro más los dientes. Seguramente tendrá que ver con que tengo más ganas de comerme lo que venga hacia adelante. O que no le tengo tanto miedo como creo y soy capaz de enseñarle los dientes para demostrar el desafío.

Voto Nulo: Carta a Paco

(Esta es la respuesta que le dí a un amigo querido que me manda los forwards sobre el Voto Nulo que están circulando en México: no pongo el forward inicial porque está todo escrito en mayúsculas, pero es el que asegura que con un 20% de voto nulo se anularían los comicios).

Paquito:

Me estás poniendo a trabajar. Estoy ahorita revisándome la Ley Electoral, porque según yo no hay manera de declarar la elección nula, sobre todo si puedes contabilizar algunos votos. Cuando encuentre bien la regulación, te lo comento.

(unas horas después ;))

A ver, revisada la regulación. Tenemos democracia simple, esto es, gana quien tiene el mayor número de votos. Si hay más votos nulos que para el primer partido, igual gana el primer partido - se contabilizan los votos que se puedan. No se anulan ni casillas, ni distritos, ni elección. Simplemente se da el gane a quien tenga más votos "efectivos".

Se consideran votos nulos, según la ley electoral:

a) Aquel expresado por un elector en una boleta que depositó en la urna, sin haber marcado ningún cuadro que contenga el emblema de un partido político; y
b) Cuando el elector marque dos o más cuadros sin existir coalición entre los partidos cuyos emblemas hayan sido marcados (cité literalmente)

Sin embargo, el argumento que utiliza este mail entonces es parcialmente cierto. No se va a anular la elección. Sin embargo, sí que es cierto que los partidos chiquitos tienen que obtener por lo menos el 2% del voto total en el país para que se les mantenga el registro. ¿Esto qué quiere decir? Que con el voto nulo, en donde las personas no voten por los partidos chiquitos, estos van a perder el registro. ¿Riesgo? Que refuerzas la hegemonía de los pocos partidos en el poder.

La otra cosa que es parcialmente cierta de este correo es sobre la financiación de los partidos. Una vez que estás registrado frente al IFE como partido, tienes derecho a recibir una lana al año para financiar tus actividades de partido político. Digamos que el presupuesto del IFE es X. De esta X, el 30% se reparte a los partidos de manera igualitaria. El 70% restante se les otorga en función de los votos ganados en la elección inmediata anterior. Los años que hay elecciones, los partidos reciben exactamente el doble (como un aguinaldo, digamos) para sostener los gastos de campaña.

Conclusión: el voto nulo es una elección válida en el sentido de que no estás absteniéndote y te estás presentando ahí a no elegir para mostrar tu "descontento". Sin embargo, este descontento no se capitaliza en ganancias para nadie más que para los partidos grandes que, teniendo su voto duro, conservarán su posición de poder como hasta ahora. Los partidos grandes tampoco perderán financiación - más bien podrían ganar más, por la regla típica del "entre menos burros más olotes".

Osease Paquito, que o nos ponemos y hacemos movimientos sociales, nos colamos en los partidos o hacemos los propios, o no podemos generar realmente un cambio en el clima y comportamiento político del país. Las leyes electorales y las leyes en general son diseñadas y aceptadas justamente por los legisladores, por lo cual si evitamos elegirlos con cuidadito nos arriesgamos a que se pasen otros tres años sin generar nada que sea realmente bueno para el avance de la población.

Celebro que se abra la discusión, que más personas tengan un interés en la política del país y que, por lo tanto, crezca la cultura política - ese interés por indagar y saber qué y cómo se hace en nuestro país. Sin embargo, temo que esto de la promoción al voto nulo (sin tomar en cuenta las múltiples teorías de la conspiración) sea una actividad generada por la cercanía de las elecciones que no tendrá más eco que una especie de replica en 2012, sin que en el ínter nadie haya hecho nada para ofrecer "nuevas opciones". El hacer política de emails, artículos de opinión y grupos de Facebook es muy fácil (mírame a mí, despotricando desde el otro lado del océano), pero no genera cambios reales a menos de que demos el salto de la virtualidad a la vida cotidiana.

No voy a respaldar a Kahwagi y compañía en el dramón de "toda la sangre derramada por el voto será desperdiciada". No. Finalmente - afortunadamente - no se está llamando a la abstención. Sin embargo, de verdad, con todo el dolor de mi corazón y con todo lo poco cool que pueda resultar, no estoy a favor de anular el voto. Estoy a favor de una participación responsable y continuada. Desde mi punto de vista, esto de anular el voto es como aquel que hace oídos sordos a las necesidades sociales y cuando va al súper compra "Un Kilo de Ayuda" y se queda tan tranquilo y le sigue pagando una miseria a la señora que ayuda en su casa. Ojo, comprar Un Kilo de Ayuda no es malo. Pero es un poco terrible cuando sirve como una aspirina para la conciencia social. Me pregunto si el voto nulo no es una especie de aspirina para la conciencia política, cuando alguien dice: "yo ya les dije que me parecen unos sinverguenzas".

Ya. Como si a los sinverguenzas esto les cambiará mucho la vida.

En fin, Paquito, que agradezco que me compartas los argumentos que pululan por allá. Yo, acá en mi autoexilio, no votaré esta vez. Pero, desde mi tribuna electrónica, me encantará decirle a la gente que vote, y que se acuerde a quién vota y que lo fiscalice después. Que vote por la persona, pero también por el partido. Que elija. Ya sé que es horrible cuando el menú no es muy amplio o muy apetecible. Pero toca elegir. "Mojarse", como dicen acá. Y darle seguimiento a tus derechos como ciudadano.

Te mando un abrazo grande.

C.

28.6.09

Sobre los contenidos de este blog

Ayer - medioenseriomedioenbroma - escuché a alguien decirme qué cómo se me ocurría pasar de lo "bucólico" a una especie de encaprichamiento político del que no es fanático nadie. Que mis largas peroratas a favor del voto no tienen qué hacer en el blog. Que qué es lo que me sucede, que desde cuándo me considero analista política.

Es muy probable que esa persona - no está demás decir que tremendamente querida para mí - lea este post. Y se dé cuenta, como quizá se dan cuenta otros que son lectores, que a pesar de que me cuesta no censurarme, intento no hacerlo.

No sé a qué "género" pertenece este blog. Si es periodístico o literario. O para qué sirve. Al final, después de un tiempo, he llegado a la conclusión de que es una cruce entre diván de psicoanalista y cuaderno de notas.

Y me gusta mucho - ni mi ego ni yo lo negaremos - que me lean. Que la gente me diga que les gusta tal o cual cosa, que leyeron blah, blah, blah. Pero no es mi objetivo último en la vida. Digamos que mis sueños de grandeza a veces están ensombrecidos por la rapidez de mi cotidianidad. Y que no soy lo suficientemente concentrada y ambiciosa (qué pena, ya sé) como para bajar de la nueve y decir que quiero ser, no sé, la siguiente gran opinadora del ciberespacio y tener 11 mil lectores diarios. Al final, ni siquiera es importante.

Este post es una verdadera pataleta - para reclamar este espacio como mío. Son bienvenidos aquí todos los que quieran leerlo, a quienes les guste ver qué es lo que pasa por mi cabeza. Quien aquí escribe no es, para mi fortuna, un personaje externo a mí. Es quien soy. Cuando estoy en "sociedad" tiendo a evitar el conflicto y no hablar de temas "incómodos" con gente que sé que no los tomaría del todo bien. No hablo de sexo con mis papás, ni de política con mis amigos políticos, ni de fútbol con mi hermano. Pero en este blog hablo de todo porque no le habla a nadie en particular sino a la masa aforme que considero como público lector. O mejor aún: le habla a la que seré en unos meses o años y que se quiere acordar de qué estaba pasando por mi cabeza - qué me sorprendió, qué me cambió, qué me dejó pensando.

Así que dejémosme que tenga la libertad de guardarme para mí misma cualquier idea en formato público. Es parte de este ejercicio absurdo de mi día a día.

Domingo, otra vez

Ya casi son las diez y media. Me levanté un poco pasadas las ocho, y comencé a pensar en todo lo que podría o debería hacer. Sé que tengo una serie de pendientes (reales o no). Pero el domingo todo se vuelve más lento. La playa se ve más lejana. El periódico más pesado. El desayuno más apetecible, pero más complicado de preparar.

Y así, tengo dos horas con el bikini puesto y la bolsa para la playa lista. Con la cabeza en la película que me gustaría ver y que empieza en una hora. Con la lista de pendientes entre los que se incluyen un par de reportes, una reseña y 250 líneas por escribir.

Hice de desayunar. Ví algo de televisión por Internet. Contesté la mitad de los emails. Y es que los domingos pasan como el tiempo cuando uno es niño: imposiblemente largos - cuando no tienes que hacer, cuando estás esperando en clase o en la consulta del médico - o increíblemente cortos - como esas tardes veraniegas de lluvia donde uno jugaba Monopoly (más bien turista).

A la calle.

17.6.09

Miércoles a mediodía

Me levanté a las seis de la mañana para ir a clase de pilates. En el camino de regreso, pensaba que tengo que hacer los ejercicios para mis clases de catalán y las de piano. Pedí que me acepten en un curso de periodismo internacional. Tengo pendiente mi tarea de Nueva Gestión Pública. Recorto el capítulo de Historia de México en mi tesina. Cambio de blog a blog para publicar varias cosas. En mis archivos, hay una carpeta de textos que se llamaba "Bases" y casi todos tienen una o dos páginas escritas. Esta tarde tengo que ir a tomar café con una amiga y a celebrar el cumpleaños de otro. Podría hablar a México, a Holanda, o seguir con el plan de empresa de mi nueva "genial y única" idea de negocio. El fin de semana me voy de la ciudad. Tengo a medio limpiar los vidrios de casa y no he doblado la ropa que lavé ayer, que sigue al sol. Cuando tengo tiempo y lejanía, me río de mi misma. Miro los patines, la bicicleta, los libros por leer.

Y siempre tengo la impresión de que no estoy haciendo nada.

Y es que si paro, pienso. Pienso demasiado.

Quizá mis amigos tengan razón. Todo indica que voy corriendo hacia largos y tortuosos años de terapia.