13.9.15

A mitad del domingo (69)

Cuando se han roto las rutinas, hay que crear nuevas. Tradiciones pequeñitas. Cosas que te regresen a la naturalidad. Y ahora que no hay posibilidad de irme a tomar un vermut, tengo que prepararlo. Y ponerle sus hielos, y tomármelo con el lunch.

Él está encantado con mi insistencia de que a medio día del domingo hay que comer cositas diferentes, buenas, sabrosas. Y hoy, cuando no puedo concentrarme ni en escribir el blog (antes de este) parecía una buena idea.

Creo que tanto ver videos de gatitos esta semana me convirtió un poco en uno. Y cuando vi que el sol aparecía por la ventana lo único que se me ocurría era hacerme ovillo en el centro de la cama y dejar que mi pelaje y mis bigotes se calentaran. Transfigurarme para mover las orejas, y la cola, y lamerme el abrigo...

Pero soy un gatito que escribe tesis y hace sopa con todo lo verde que encuentra en la nevera (domingo: día del aprovechamiento de lo que estaba a punto de irse a la basura). Y si puedo volver a comenzar con el blog, también con las cien páginas de experimentación que tienen que hacer sentido a alguien más, no sólo a mi.

La tesis: espera. Pero está en mi cabeza. Trabajo, como diría mi terapeuta, cuando incluso no me doy cuenta de que lo hago.

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