16.2.13

Otro polvo (4)

Hace apenas unos días soñé que al volver a Barcelona me ganaba un concurso que venía con una casa incluída. Una casa luminosa que no reconocía. También soñé que mi antigua casa seguía desocupada y yo pedía regresar a vivir ahí. También soñé que no sabía cuál era mi casa, al final de todo.

Se terminó el viaje y desperté después de compartir el asiento con Jordi y su papá. Jordi tendría cuatro años y hablaba entre inglés y catalán. Su padre, barcelonés, tiene 14 años viviendo en Nueva York, donde se casó y tuvo dos niños. Ahora intentan venir dos veces año (una para invierno, otra en verano) para que los niños convivan con la familia. Yo, por cierto, adiviné el nombre del niño: estaba temeroso, sentado a mi lado, y le pregunté cómo se llamaba. Ante la negativa, su padre me dijo: "se llama Pepito". Y él me miró con ojos de plato. Y entonces yo pregunté: "¿acaso te llamas Jordi?". Y volvieron los ojos de plato.

Siete horas y pico después, bajamos del avión. Cada quién a buscar sus maletas, su orden, su día a día. En el aeropuerto, alguien me esperaba, pero no nos encontramos. Tardamos un poco de tiempo en salir, porque además se nos perdió el boleto del estacionamiento.

Al entrar a casa, ví el letrero de "Bienvenida" que había dejado D - amable plant sitter y querida amiga. Todo parecía estar en orden. La última persona que había tenido actividad ahí parecía ser Y, quien a veces va a ayudarme con la limpieza.

Me recargué cuan larga soy y cuan negra me visto en una mesa. Al despegarme, ví una enorme mancha de polvo. Polvo de gente, de obra, de días encerrados, de invierno, de otros. Duramos un rato sacudiendo para evitar lo peor de la alergía.

Sé que hay polvo. Pero no puedo verlo todo. Puede que una buena parte se me esté colando o esté en alguna parte de mí y yo no me haya dado cuenta. Aún.

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