25.10.03

De Crí Crí y otros demonios

Pues, contra lo que pueda afirmar mi querido Quantumbyte, a mí sí me gusta Crí-Crí. Creo que empezar a buscarles dobles interpretaciones a sus canciones o generar truculentas teorías sobre cómo su representación de la realidad desató ciertas conductas como la de los "hijitos de mami" es algo un tanto ocioso. Vaya, me recuerda a mí mismo afirmando que una parte tardía de la generación X y la temprana de la generación Z estamos condenados a vivir deprimidos por haber crecido expuestos a Candy, Candy y Remi.

Lo cierto es que a Crí-Crí no le gustaban mucho los niños. Alguien me contó una vez que el señor trabajaba de noche y encerrado. Que era poco menos que un ermitaño, pues. Lo interesante de sus canciones, que son cuentos bastante lindos en algunos casos, es también la complejidad de su interpretación musical. El hombre, buen músico, supo crear o adaptar (por aquellos que dicen que es un gran plagiario) todos los ritmos conocidos a cuentos para niños.

Yo creo que eso tiene mucho mérito.

Además, "Los Conejos Panaderos", "Che Araña" y "El Ropavejero" siguen siendo tres de mis canciones favoritas de todos los tiempos.

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