14.6.09

Cilantro

No es que fuera de una cinematografía impecable ni nada, pero hubo algo en aquella película mexicana llamada "Cilantro y Perejil" que me hizo sentir que no era la única en la vida que batallaba para distinguirlos. Al pasar el tiempo cuando, como el personaje, comencé a vivir lejos de mi madre (que era quien los distinguía), comencé a hacerme autosuficiente en esas cuestiones culinarias.

Cuando llegué acá, a veces extrañaba la facilidad con la que el cilantro se regala en México. Aquí, cuando compras pollo o carne no te dan cilantro, sino perejil - cuyo sabor nunca fue para mí tan atractivo. Entonces era menester realizar exploraciones, visitar la Boquería u otro gran mercado, cuando iba a cocinar mexicano comme il faut.

Con el tiempo, hemos llegado más inmigrantes. Somos un mercado por explorar. Y ya es más fácil encontrar cilantro, latería, tortillas, salsa... todas esas cosas. Pero con el cilantro, había una cosa: tocaba resignarse a ir a comprarlo (¿cuándo se había visto esto?) y que le vendieran a uno un montón tan grande de cilantro que a menos de que hiciéramos sopa de cilantro, se iba a echar a perder.

La semana pasada, en mi marujez, decidí que comería sopa de pollo. Al salir del doctor fui a comprar el pollo y luego las verduras a un puesto cercano a mi casa, regentado por unos chinos. Calabacitas, zanahorias, pimientos, unas papas, una cebolla que hacía falta, tomate que estaba muy barato. Ya había terminado de hacerme la cuenta cuando me acordé que estaría bien tener cilantro. Y se lo pedí.

Para mi sorpresa, la chica en el mostrador no lo pidió de una de las neveras. Sólo asintió con la cabeza, abrió el cajón bajo la caja (el que usualmente se conoce como "el del perejil") y sacó un poco de cilantro que me puso encima de mi bolsa. Sin cobrármelo.

No creo que nunca antes haberme ahorrado un euro me había hecho sentir tan en casa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si me hubieras preguntado, dadlin, quizá podría haberte sido útil. Los chinos utilizan también el cilantro en varios platillos. Si no me equivoco, lo llaman algo así como pak-chi. Cuando estaba en Japón, tenía que mencionar los dos nombres ya que algunos lo conocían por uno y otros por el otro.

Cin dijo...

No, dadlin... si lo dificil no era conseguirlo. Lo increible fue que me lo regalaran. Un beso.