21.6.08

The marrying kind

"Yo siempre pensé que nunca me iba a casar". Esa frase la he escuchado tantas veces que bueno, ya me aburre. Por supuesto, sale de boca de mujeres - mainly - casadas. Yo la dije. Muchas veces. Pero aunque siempre pensé que nunca me iba a casar, nunca dejé de fantasear con lo bonito que sería tener la boda perfecta y tal. Y la tuve, eh?. Eso no se tiene que dejar de lado. Las bodas siempre pueden ser perfectas sin importar los desenlaces. A ver... ¿quién ha visto qué pasó con la Bella Durmiente y el Príncipe Felipe (se llamaba Felipe) años después? Nadie. Pero... ¿a que tuvieron una boda super cool?

Bueno, a ver --- según La Vanguardia, las autoridades chinas están desbordadas (qué novedad). Ahora no sólo se trata de las visas para los turistas y toda la gente (yo tengo un evento post-olímpico y parece ser que el Ministro de Exteriores chino tiene que emitirme él mismo una carta en la que diga que soy una persona respetable para que en su embajada me den el papelito) sino de que el día que escogieron para la inauguración de los tan cacareados juegos - el 08 del 08 del 08 - se considera lo máximo. Entonces... hay como millones de chinos que se quieren casar ese día. Dada la circunstancia, están preparando todo un dispositivo con registros previos por Internet y demás que permitan que la ceremonia - "el registro" dice la nota - dure solo de dos a tres minutos en lugar de los diez reglamentarios (la nota completa aquí).

Chale... a mí que me gustan las bodas laaaargas. Pero bueno, sé de unos amigos que se casaron aquí cuya boda duró tres minutos de reloj. Súper bonito. Tiempo suficiente para arrepentirse.

Y mientras tanto, del otro lado del pacífico, un montón de parejas homosexuales se plantean la boda perfecta, felices de haber sorteado al terrible Terminator.

No nos engañemos. Lo que uno quiere es una fiesta. Y el vestido blanco. ¿Será que hacemos una, nada más porque sí?

(ay, ay, ay... la amargosita y unos cuantos...)

2 comentarios:

Rax dijo...

Mi queridísima:
Pues sí, queremos la fiesta (y si no la queremos nosotros, la quieren las tías o las primas, qué le vamos a hacer) pero también queremos el apapacho, la comunión de las mentes, la plática trivial, por cursi que suene.
Y no sólo lo queremos: lo merecemos. Y se vale intentarlo, no obtenerlo, volverlo a intentar y así... o eso creo yo.
En todo caso, con todo y todo, creo que si pudiera regresar en el tiempo y tal, no habría tenido fiesta de boda como la que fue, sino algo más peque, más mono, más con la gente querida, el apapacho, la comunión de las mentes y la plática trivial... que también se da con los amigos muy queridos. Como usté.
Un abrazo grande.

Cin dijo...

Rax: Gracias por la visita. Y la reflexión. Era amargoso el post, sí. Y reconozco que es mucho más que la boda lo que uno desea... Y yo disfrute mucho la suya. Y seguramente también disfrutaría cualquier otra fiesta en su compañía. Se les extraña. Beso.