11.6.08

De la virginidad y otros demonios

Ya lo había leído yo en muchos sitios - cómo cientos o miles de mujeres del mundo occidental pero con educación musulmana están recurriendo a especialistas para "reconstruirse" el himen y poder llegar vírgenes al matrimonio. Las razones son tan diversas como las mujeres que lo hacen: que si al futuro marido le hace ilusión, que si a la familia del futuro marido le es indispensable, que si el padre o el hermano las golpeará, que si a ellas les hace ilusión empezar una "nueva vida"...

Hoy el NYT publica un artículo interesante sobre esta actividad y las ámpulas que está levantando sobre todo en las muy progresistas sociedades europeas. Cómo, si vienen aquí y viven como nosotros, luego pretenden hacer esto. Las organizaciones feministas en pie de guerra por ver cómo se le vuelve a dar "valor" a la virginidad. Una juez francesa en el banquillo de los acusados por haber aceptado la "invalidez" de un matrimonio cuando el marido se dió cuenta que la chica no era virgen. Desgarramientos intensos de vestiduras.

Sé que corro el riesgo - siempre lo hago - de caer en el relativismo cultural. Pero según la misma nota del NYT, el chico alegó que su matrimonio era inválido porque se había casado bajo "false pretenses". Esto es “she was presented to him as single and chaste.” En realidad, el matrimonio terminó sin mencionar una sola vez la cuestión religiosa. Pero todos los observadores - incluido el periodista - le dieron esta lectura.

Será quizá que yo vengo de una cultura donde la virginidad - entiéndase por esto la integridad del himen y el sangrado durante el primer encuentro sexual - también se atesora en algunos círculos. Y se atesora tanto y de una manera tan absurda que luego uno acaba escuchando los cuentos de las niñas "de buena familia" que acaban teniendo relaciones sexuales por todos los orificios menos el vaginal antes de casarse, porque así siguen siendo "vírgenes". Al final, creo que lo relevante del caso, es que el chico alega que el "contrato" no se cumplió. Y es tan válido decir que fue por la falta de castidad de la novia que por "diferencias irreconciliables". ¿Qué necesidad de la chica de mentir?

A mí lo que me agobia realmente es que en algunos casos, la famosa cirugía es una medicalización de la mentira. Vamos borrando mi pasado, parece decir. Y aunque se pueden quitar las arrugas, no se pueden quitar las veces que te reíste. Vamos, en serio, que lo bailado no te lo quita nadie.

Si la reconstrucción del himen se hace por que a alguien le "hace ilusión" que le rompan una membrana en la noche de bodas, pues cada quien sus perversiones. Si es por que está buscando un "mejor marido", pues ella misma - finalmente, es una cirugía estética. Igualita a la que se pone tetas para encontrar un marido. Ergo, la discusión no necesariamente está alrededor de quién es virgen o no: es sobre quién miente, cómo y para qué.

3 comentarios:

Darth Tater dijo...

Ja! Totalmente de acuerdo. Y no sólo aplica en las cirugías, sino también en los borrones que luego queremos aplicar a nuestro pasado... tengo amigas que nunca han querido asumir aventuras y actitudes que alguna vez tuvieron... algo así como "yo nunca escuché a Abba" o "siempre he sido así o asá". Por alguna razón, nos gusta reconstruirnos un pasado a la medida de nuestra situación y deseos actuales.

Cin dijo...

Yo nunca, nunca... bailé "Tiempo de Vals" de Chayanne en mis 15 años. Jijiji. Eso... cirugías de estupidez. Saludos.

Latamoderna dijo...

Vaya... qué cierto... Qué triste.
Visita www.siriusfem.com

Hay una bizarra mezcla de temas
y hay algo interesante, desde esta edición tenemos las crónicas de unamujer que vive en Arabia Saudita, una mexicana, qué fuerte que es... Tienes que leerla.