23.6.04

Las razones del miedo

Yo lo decidí.

Yo quise venir a vivir al DF, a pesar de lo que decían.

Quise venir a encontrar un trabajo mejor, una vida mejor.

Y vine. Vine con miedo. Con un miedo que crece todos los días y en los lugares más insospechados.

Sé que cientos de mujeres como yo sólo se sienten seguras cuando echan dos vueltas de llave a su casa. Y aún así dormimos pendientes de los ruidos, de lo que hay afuera.

La muerte de Liz me es cercana aunque no la conozca porque yo, como ella, todos los días tomo taxis. Porque, aunque yo no sepa de grandes conspiraciones financieras en el gobierno, voy descubriendo poco a poco algunas mañas terribles de los medios. Porque yo tampoco soy la más hermosa, simplemente a veces sonrío bonito. Y lo que le pasó a ella también me podría pasar a mí.

Creo que el ponerle encima la historia del fraude que supuestamente descubrió hace que el crimen contra Liz sea más turbio, pero menos general, menos cercano. En esta ciudad no necesitas descubrir un fraude para que te maten, así como tampoco necesitas traer un BMW para que te secuestren. ¿Cuántos secuestros exprés, cuantas carteras robadas en el metro, cuántas?

Yo siempre he pensado que las marchas son inútiles. De hecho, sufro interminablemente cada que hay una cerca de mi oficina porque no me permiten salir o me cambian mi día. Pero esta vez, creo que es por no quedarse callado. Creo que tenemos que salir a marchar el domingo. Porque me gusta creer que estoy haciendo algo más que rezar para que a mí no me pase lo mismo.

1 comentario:

la flaca dijo...

Bien por decidir lo de la marcha. Qué bueno que piensas así y qué bueno sentir miedo. Es el miedo lo que nos impulsa a salir adelante, a no estancarnos, a buscar algo mejor y a mantenernos vivos.