9.9.04

Última semana

Hoy a las 8:30. Ayer y antier cerca de las 7:00. El lunes 8:15. Ya sólo me queda hoy, y tres días de la próxima semana. Escucho a Morrisey de manera intermitente. And I'm/not sorry for/for the things I've done/ and I'm/ not looking for/just anyone. Los pendientes se me diluyen entre las listas de absurdos. Entre las cartas que tengo que hacer para despedirme. This is world is full/so full of crashing bores/and I must be one. Qué más sino seguir con la corriente, sino arreglar los pequeños detalles que hacen de mi oficina esa enorme sala de espera de aeropuerto: cómoda, bonita, acogedora... pero tan lejana de lo propio. And I'm/not sorry for/for the things I've said/ there's a wild man in my head/ there's a wild man in my head.


2 comentarios:

Benjamín dijo...

Nada como la sensación de tener un pie ya en otra parte. Cuando uno está en estas situaciones, es inevitable que lo que se hace en presente sea absurdo; cada vez más, conforme ese destino futuro se acerca inevitablemente. Pero al mismo tiempo que absurdo, se hace soportable, liviano... Y eso es maravilloso: saber que hay un destino; que esa sala de espera es un sitio que está ahí para que nos vayamos de él en algún momento, pronto. Y que, en realidad, todos los lugares -y momentos- son una sala de espera.

Banyan dijo...

Ánimo, ya falta muy poco. En la tormenta lo único que te sostiene y que salva es la fe. Estás en un "nowhere", en un paréntesis, pero las aguas tomarán su curso apropiado. Ten paciencia.