17.2.10

Rojo delator

Hace un par de semanas que colaboro en un programa de radio. Como siempre, me sorprendió que me llamaran - como siempre me sorprende que alguien crea que yo puedo hacer algo para lo que además me entrené. Me gusta, me emociona, me hace pensar. Me da una sensación de vértigo y responsabilidad estar al aire diciendo lo que pienso sobre política internacional.

Lo que nadie ve, lo que nadie percibe, es que atrás del micrófono - o, en el caso de hoy, atrás del teléfono - me pongo roja, roja, roja como un tomate.

Según yo, hace algunos ayeres era un poco más desvergonzada. No me imagino exactamente qué es. Quizá el exceso de conciencia en uno mismo.

2 comentarios:

dobleaire dijo...

Y sí... seguramente son esos vicios del pensamiento, las miles de justificaciones, explicaciones oportunidades, causas que aparecen y desaparecen ante las sorpresas. Piénsalo todo lo que quieras, lo que puedas, pero sobre todo, disfruta tu rojo-tomate... que ya lo disfruto yo contigo =)

Cin dijo...

Gracias por disfrutarlo! Y por todo! :D