29.9.09

Esos suizos

Con lo de la famosa neutralidad y el chocolate, parecería que nos tienen que caer bien a todos. Pero lo chistoso es ir a Suiza y encontrarse con gente que a veces es muy racista o terriblemente cuadrada en términos de trabajo. O por ejemplo, pasar por el aeropuerto de Zurich, llegar a la zona de revisión de seguridad, ser seleccionado aleatoriamente para una revisión de esas intensas (salvándote de una revisión de cavidades sólo porque Dios es grande y habla alemán con acento suizo) y luego entrar a las zonas del Duty Free donde, antes de subir al avión, puedes comprar cuantas navajas suizas quieras y llevarlas contigo (eso sí, en una bolsita de plástico sellada).

Esos suizos, tan particulares, son los que tienen al mundo del arte en ascuas al arrestar a Roman Polanski para deportarlo a Estados Unidos por un crimen que podría haber cometido cuando faltaban dos años para que naciera yo. Polanski quien, por cierto, tiene una casa en Suiza y ha ido ahí no sé cuántas veces en los últimos años, iba al Zurich Film Festival a recibir un premio.

Y me pregunto yo: ¿será que quieren ser muy amigos de algún juez americano? ¿será que Polanski se hizo de enemigos en su última visita? ¿Será que al festival de cine de Zurich le faltaba movimiento y espectacularidad? ¿o es nada más que los Toblerones ya no venden todo lo que vendían antes?

Ah, este mundo. Tan loco.

1 comentario:

Blue dijo...

Las contradicciones y chafeces se han globalizado, lamentablemente.