16.12.07

El extraño estado de las comunicaciones, parte II

Estoy sentada en una camioneta. Voy camino al WTC de la ciudad de México desde el aeropuerto de Toluca. El vehículo tiene un receptor de internet inalámbrico que me permite escribir desde mi computadora. La modernidad.

Descubrí justo que la aerolínea cobró dos veces mi boleto de avión y no quieren, bajo ninguna circunstancia, devolverme el dinero. Creo que ni siquiera podré arreglar un cambio de ruta o de nombre. La más grande mentira de las low cost.

Han pasado tantas cosas en los últimos días me cuesta ordenar mi cabeza. Ayer, por ejemplo, me reuni después de más de ocho años con un grupo de los que eran mis mejores amigos en la prepa. A casi todos los había visto con cierta frecuencia. Pero nunca antes habíamos vuelto a estar juntos. Ahora todos tenemos una casa fuera de la de nuestros padres. Pero lo que realmente me hizo darme cuenta cómo hemos cambiado fue el menú. Hace diez años seguramente hubiéramos pedido unas pizzas. Ayer, uno de ellos, médico homeópata, preparó una cena vegetariana. Tomamos vino tinto y tequila, buenos ambos, no los más baratos que podíamos alcanzar. Hablamos de todo al mismo tiempo. De los profesores, de las experiencias exóticas - una visita a la morgue "a ver la muerte" cortesía de nuestra profesora de filosofía -, de la vida, de los amores. Descubrimos que C, una de mis mejores amigas, y yo, somos unas amargositas. Y estuvimos despotricando contra las relaciones aún enfrente de la flamante novia del único que está actualmente emparejados.

No queríamos que se nos acabara la noche. Juan nos llevó a las dos a casa y duramos otra hora platicando fuera de la casa de mi abuela, pasando del tráfico de la ciudad, a la ropa, a los adolescentes.

Es bueno volver a casa. Es más bueno cuando ves a tu gente. Es aún más bueno cuando sabes que es momentáneo.

2 comentarios:

Darth Tater dijo...

Así como en Europa parece que sólo hablan del clima, en este caótico D.F. parece que sólo hablamos del tráfico... Por otro lado, supongo que en cierto momento de nuestras vidas así pensamos de la familia... la familia, aquella que forman nuestros consanguíneos y a los cuales no escogimos... cambia la perspectiva al tener la propia familia, aquella que formamos con nuestra pareja y nuestros descendientes... en fin, a fin de cuentas esta temporada es netamente familiar, no?
Saludos.

Carax dijo...

Ya no recuerdo cuántas veces he leído que eres una "amargosita", y yo no puedo dejar de repetir: Eres la amargosita más encantadora que conozco. Un abrazo!