22.7.08

Nombre es destino

Quienes han pasado conmigo por las diversas fases de mi vida, saben que estoy convencida de que un mal nombre puede echarte a perder cualquier cosa. Yo me considero afortunada y me gusta el mío, pero nunca podré olvidarme de una costurera que me hizo un par de vestidos cuando era niña. Vivía en una vecindad cerca de una avenida grande (Federalismo) en Guadalajara. En su casa había muchas plantas, algunos pájaros, y desde la ventana frente a la que tenía su máquina de coser se veía un árbol. Algún gato se paseaba por su calle. Pero se llamaba Soledad. Y nunca nadie me ha quitado la impresión de que estaba sola. Solísima.

Anoche ví una película (que me encantó, por cierto) donde la protagonista juzga a la gente por su nombre - no perderse Elizabeth Town del gran, gran Cameron Crowe. Hay gente que es protagonista y otros que son "secundarios" o de plano "replacements". Y todo por un nombre.

Alguien debería decírselo a este "artista": un chico de Orlando, de 26 años, que ofreció llamar a su hijo como quisieran los locutores de un programa de radio a cambio de un cheque de 100 dólares de gasolina. ¡Y la mamá estuvo de acuerdo porque así el niño "tendrá una historia buena que contar sobre su nombre! La historia la leí hoy en esta nota de La Vanguardia.

Total de que, parafraseando la peli: "If it wasn't this, it would be something else".

4 comentarios:

Blue dijo...

Me contaron que si la mamá no era quien decidía el nombre del hijo, éste tendría una vida complicada (que había experimento y todo). Yo creo que sí hay que buscarle, el nombre sí te determina mucho, no es lo mismo tener un nombre único, uno difícil de pronunciar, o el que tienen otros 4 en cada uno de tus salones de clase. O repetir el de tu padre y abuelo... eso sí me molesta, es una nueva persona, que merece un nuevo nombre... A mí me encanta el mío ;)

Centrífugo dijo...

En nombres no hay nada escrito (aunque a veces quizá debería). Un conocido mío fue bautizado mediante un acrónimo con las primeras letras de los nombres de sus padres (Royes: Roberto y Esperanza).

Y hablando de "esperanzas" una vez por casualidad me tocó leer por error un correo electrónico que iba dirigido otra persona, con un nick parecido al mío. Una mujer se despedía finalmente de su amante dándole las gracias por años de felicidad, pero dejando claro que no estaba dispuesta a seguir siendo "la otra". Terminaba apuntando una ironía vital en toda la relación puesto que la esposa se llamaba "Esperanza" y ella, la amante que renunciaba a su amado, "Victoria"...

Abrazos Centrífugos!

álvaro dijo...

a mí me iban a poner rodrigo pero cuando llegaron al registro civil y frente a toda la burocracia pronunciaron rodrigo ramírez les disgutó la cacofonía y me pusieron álvaro. los dos nombre me gustan.

ah... conocí a una señora en Chapala, gorda, gorda, pero de esas gordas excesivas, desparramada en grasa; que se llamaba Tránsito, do me the favor!

Cin dijo...

Pues yo agradezco que mi mamá haya sido un punto hippy y me diera mi nombre, muy divertido. Sin embargo, como se le ocurrió que quería una grafía diferente, he tenido TODOS los problemas posibles con las autoridades del mundo. También me llamo como mi mamá, pero como nadie me dice así, no parece.

Centrífugo: yo también tenía una compañera de clase que se llamaba con un "combinado" - Alim - de sus padres Alicia y Miguel. Raro, rarísimo.

La única Esperanza que puedo recordar en mi vida es una mujer de esas de la llama eterna (o la vela perpetua) que está loca e hizo mi vida muy difícil en algún punto. Pero tú historia es guapísima.

Álvaro: yo me acuerdo que el nombre de mi hermano chiquito también se decidió en un registro civil. Y resulta que el chamaco va por la vida llamándose "Diego Armando" cuando en mi casa nadie ve el fútbol. Te podrás imaginar... al respecto de doña Tránsito... sólo logro acordarme de más y más ejemplos horribles, incluyendo a una compañerita mía de la primaria que era muy fea, fea y bueno... se llamaba Linda.

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