21.11.08

Falsos antojos

Seguimos hablando sobre la comida, sobre el peso, sobre lo nutritivo y no. Yo soy una adicta irredenta a las hamburguesas. Depende de qué momento del año, puedo comer hasta una vez por semana en un sitio de esos de comida rápida. No temo a las vacas mutantes ni a las lechugas con ojos que me acechan ahí. Si respiré en la ciudad más contaminada del mundo, no sé qué pueda haber de peor.

Él me cuenta que una vez cada cierto tiempo se le antoja una hamburguesa. Y la anticipa. La piensa. Se le antoja muchísimo. Y finalmente cede y se la compra. Y al primer mordisco se da cuenta que realmente no le gusta, que nunca le ha gustado, pero a pesar de ello tenía un antojo brutal que debía ser satisfecho.

A mí me pasa lo mismo con el pollo kentucky. Y cada vez me acuerdo que malo, pero que malísimo es.

1 comentario:

leeleean dijo...

A mi eso me pasa con los salchipulpos. ¿Ves?, con esos antojos nunca llegaré a ser flaca :(