24.4.11

Tras el volante

Me acuerdo bien que era sábado de gloria - me acuerdo porque era la razón por la que, finalmente, me atreví a conducir yo sola. La monja que se ocupaba de organizar los eventos en la parroquia cercana a mi casa ya me tenía fichada, desde hacia varias pascuas, para que leyera la primera lectura de la misa de fuego nuevo. Pasaba que las horas que había pasado yo leyendo en voz alta el seleccionesdelreadersdigest con un lápiz entre los dientes habían servido de algo: tenía voz fuerte y clara para leer, no muy desagradable - lo ideal para leerse toda la creación del Génesis.

Y yo había quedado muy formal con la monja a que iría ese sábado también - claro, no contaba con que las horas de cierre del diario se nos iban a retrasar y miconductor/novio/profesordemanejo no podría salir conmigo a tiempo. Me empecé a poner nerviosa hasta que pensé que quizá todo era una llamada metafísica y lo que tocaba era hacer mi esfuerzo.

Tuve que pasar por casa a cambiarme y a bañarme: llegué a casa cubierta en sudor. Casi me puedo recordar en la vuelta a la izquierda adelante del Experimental y en los múltiples altos de Federalismo. Cuando me encontré a mi padre afuera de la casa y me pidió ver cómo me estacionaba (examen de conducción reloaded). Y listo, se acabó el miedo.

De esto tendré que acordarme la próxima vez que me hagan el examen de conducir acá - que lo que necesito es paciencia y tranquilidad. Y contar hasta tres antes de pasar un signo de stop.

3 comentarios:

Alezhi dijo...

Yo no le he perdido el miedo al volante, nomás no puedo avanzar el vehiculo, la verdad yo por mi no aprendo, pero mas que nada la necesidad me obliga a tener que mover un coche, pero yo me estoy haciendo del rogar, a ver cuando me atrevo

Gatito Biónico dijo...

Yo tengo un miedo atroz a manejar. Espero que se me quite algun dia. Eso de depender del conductor/novio/profesordemanejo no es lo mio. besitos

Ambar dijo...

Creo en otra vida fui chofer! Recuerdo que de niña soñaba que manejaba, en lugar de soñar con princesas y esas cosas de la edad. Manejar en cualquier Cd, con tráfico es delirante sí, pero manejar sola en carretera, para mi es un placer.