13.7.10

De vuelta

Los muros son extraordinariamente blancos y las estancias extrañamente pequeñas. Hasta las escaleras me parecen más cortas. El jardín más reducido, y no sólo porque el guayabo fresa que planté en mi infancia y mi hermano nunca dejó crecer por los pelotazos que le daba ahora es un árbol de casi tres metros. Todo es distinto, pero es igual.

Llegué a esa casa cuando estaba a punto de cumplir ocho años - no había clósets ni cortinas, sólo un baño funcionaba, la cocina estaba a medio poner - y me fuí a punto de cumplir los 21 - por fin mi madre había comprado sus "muebles" perfectos, pero no contaba con que mandarían a mi padre a trabajar a otra ciudad.

Ahora, regresan a esa casa. Y me llevan a ver los baños nuevos, la cocina nueva, el jardín y el guayabo sobre crecidos. Mi hermano el menor se ha apoderado de la que era mi habitación - "es que me gusta más la luz que hay aquí". En la otra habitación, la que compartían mis dos hermanos, me han puesto una cama matrimonial "para cuando vengas".

He venido hoy. La única cama que hay en la casa es esa y yo tengo sueño de mediodía. Subo, me recuesto. La falta de muebles en el resto de la casa crea esta tremenda sensación de eco y los escucho hablar sobre la ropa limpia, sobre el granito de la cocina, sobre el resto de pendientes para el día. Mi padre enciende un aparato de sonido. Yo tengo los ojos cerrados y escucho el sonido de un arcodeón y remoloneo.

Vuelvo a tener doce o catorce años. Vuelvo a querer despertarme a las diez, a las once, a mediodía. Al fin y al cabo, son mis vacaciones. Pero mi madre no lo ve así: vacaciones o no, hay que levantarse a una buena hora, hacer lo mejor del día. A las nueve y media enciendo el radio, de ser posible en una estación de música clásica. De ahí que no haya mejor manera que ponerme de un humor de perros que despertarme con violines. Casi y hasta sonrío al oir el acordeón.

Después de dormir un poco bajo las escaleras y me dice mi padre que es tremendo el eco que tiene la casa sin muebles. Le contesto que es algo que ese ese eco está en las paredes y en los oídos de quienes hemos vivido ahí.

2 comentarios:

Liz dijo...

yo me hubiera quedado en españa :P o es sólo temporal?

Ambar dijo...

Bienvenida!!! Espero que lo pases muy bien Cin.
Besos