8.8.09

Cuando fuimos felices

Mis dos hermanas postizas regresan de un viaje a Rusia. Cada una me cuenta una versión de la historia pero ninguna de las dos es especialmente alentadora. A medida que van pasando los días, los recuerdos que traen a colación son cada vez mejores. Estoy convencida que de aquí a septiembre la narración será la bomba.

Vienen dos chicas amigas a que les preste mis guías de China. Todo lo que les cuento, todo, es divertido y brillante. Me cuesta acordarme de algo que no me haya gustado. A pesar de que puedo tener en la cabeza el miedo que me dió perderme en la Muralla y no encontrar cómo regresar, incluso eso me parece divertido. Me cuesta verle algo horrible.

Las últimas vacaciones que pasé en México me cansé y casi quise regresar llorando. Ahora se me cuecen las habas por darme otra vuelta por las calles que fueron mías.

Que acabó en divorcio, vale, es cierto. Pero hay días en que lo único que me puedo acordar, afortunadamente, son las tardes que nos pasábamos muertos de la risa o un viaje improvisado a Oaxaca.

En fin, que estoy de acuerdo con Tim Kreider. Lo único bueno de estos "malos tiempos" es que cuando los recordemos, nuestra cabeza se concentrará en lo bueno que hubo. Por ejemplo, los amigos que siempre están.

7.8.09

La tocaya y los dramones preadolescentes

Tengo una tocaya com-ple-tí-si-ma. No nada más se llama Cinthya, sino que se llama Cinthya. Sí, sí, sí. La misma grafía. Bien bonito. Nos conocimos hace muchos años en un concursillo por ahí en Hermosillo (y nos reencontramos en Pachuca) y me encanta verla en mis recuerdos con su sonrisota y su buena vibra permanente.

Tiene tanta buena vibra permanente la querida tocaya que aunque la tienen encerrada en un hospital en Glasglow (donde se está recuperando de un accidente horroroso que -gulp- casi me deja sin tocaya) se la pasa escribiendo en un súper blog donde cuenta muchas cosas de lo que ha pensado de la muerte, los accidentes, el hospital de Glasgow, su recuperación y todo.

Total - ayer en su blog contó la historia del día que estaba convencida de que se iba a morir. Se cortó el bracito con un vidrio y se le veía el hueso y le salía harta sangre. Y estaba segura que hasta ahí llegaría todo. A los 11 años.

Yo prometí, en correspondencia, contar mi propio dramón. Tendría, no sé, digamos nueve años - pero creo que eran ocho. Había terminado de leer algo así como mi cuarta novela que, por supuesto, era toda la saga de "Mujercitas" de Louise May Alcott. Sí, claro, en la que Beth muere de fiebre escarlatina. Creo que en ese momento estaba perdida en "Corazón Diario de Un Niño" o alguna otra cursilada similar. Y de pronto empecé mala. Con fiebre. Me sentía mal. Y en las manos tenía como granos internos, algo muy chistoso y muy feo. No me dolía, pero se veía raro.

Como yo nunca pedía ir al médico, mi mamá me llevó corriendo con un doctor amigo que además era jefe de infectología de algún hospital. Me revisaron - temperatura, abatelenguas, reflejos - y me mandaron sentar. El doctor, tan tranquilo, le dijo a mí mamá: "Es un cuadro de fiebre escarlatina... le vas a dar esto y esto...".

Cuando yo escuché "fiebre escarlatina" dejé de oir todo lo demás. En serio, no oía. Estaba sumida en mi drama del "ya se jodió". Ya está todo perdido. Moriré. Intestada. Literalmente, joven y sin haber amado.

Aguanté el tipo hasta que llegamos a casa. Subí corriendo las escaleras después de tomarme la medicina - "qué estupidez, pensaba yo. Vaya manera de extender mi sufrimiento". Lo primero que hice fue buscar un papel bonito para empezar a escribir mi testamento. No quería que el apestoso de mi hermanito se quedara con mi grabadora - era para mi tía Martha, que sí me quería mucho. Total, así seguí un rato hasta que mi valentía dio paso al miedo y me puse a llorar con violentas sacudidas de por medio. Mi mamá me oyó y subió corriendo. Al principio intentó mantenerse seria, pero después no pudo evitar la carcajada cuando yo le dije que estaba segura que me iba a morir, como en la novela.

Tuvo que hablarle al doctor por teléfono para que me asegurara que de fiebre escarlatina no se moría nadie desde hacía décadas. Yo desconfiaba, pero decidí creerles. Y a partir de entonces mi mamá se volvió todavía más cuidadosa de lo que yo leía... con eso de que me lo iba creyendo todo...

6.8.09

Mi vida según Cortázar y Morrissey



Yo me hago un reloaded del meme que me han pasado Rax, Bef y Alberto poniendo la música y las letras al mismo tiempo. Primero el argentino, luego el divo de Manchester




¿Masculino o femenina?
Tía explicada o no /Girl least likely to

Descríbete:
Todos los fuegos el fuego /Sister, you know I'm a poet

¿Cómo te sientes?
Alegría del cronopio / Everyday is like Sunday

¿Dónde vives actualmente?
Un pequeño paraíso / On the Streets I ran

¿Si pudieras ir a cualquier otra parte, a dónde irías?
Fin del mundo del fin / We'll let you know

Tu medio favorito de transporte:
Novedades en los servicios públicos / Ouija board, Ouija board

Tus mejores amigos son:
El copiloto silencioso / To me you are a work of art

Tu color favorito es:
Cazador de crepúsculos / At Amber

¿Cómo está el clima?
Verano / Sunny

Tu momento favorito del día:
Retorno de la noche / Black cloud

Si tu vida fuese un programa de televisión se llamaría:
Pequeña historia tendente a ilustrar lo precario de la estabilidad / I'll never be anybody's hero now

Tu regalo ideal de cumpleaños sería:
Viajes / The Harsh Truth of the Camera Eye

¿Qué es la vida para ti?
Esbozo de un sueño / Ambitious Outsiders

Cómo es tu relación:
Simulacros / My life is an endless succession of people saying goodbye

Tu miedo:
Trabajos de oficina / That's how people grow old

¿Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
No se culpe a nadie / Hold on to your friends

Si pudieras elegir otro nombre, ¿cuál sería?
Queremos tanto a Glenda / I know very well how I got my name

Un pensamiento para hoy:
Cuento sin moraleja / The more you ignore me the closer I get

Cómo quisieras morir:
Las Armas Secretas / One day goodbye will be farewell

El estado actual de tu alma:
Conservación de los recuerdos / I'm OK by myself

Tu mayor secreto:
El perseguidor / We hate it when our friends become successful

Tu lema:
Ahí pero dónde, cómo / Why don't you find out for yourself?

Lo que nos enferma

Hace un par de días me llamó mi vecino, prácticamente mudo. Me preguntaba que si estaba en casa porque él estaba en la suya, con 40 grados de fiebre y sin poderse mover. Y escuchaba incesantemente la ventana de mi baño que se había quedado abierta y se azotaba una y otra vez. "Quería pedirte que la cierres... ya sabes cómo es cuando uno está enfermo... se obsesiona con los sonidos".

Estaba lejos de casa, pero regresé en cuanto pude. Ayer en la puerta me encontré a su compañero y le pregunté que cómo estaba. "Ah, bueno, ya sabes... mucho mejor... es que salió de vacaciones y le pasó lo de todos los años: acabó en cama por la tensión acumulada".

Confirmé entonces aquello de que no soy solo yo la que tengo el hábito de cuidar poco a mi cuerpo. De escucharlo poco. Y cuando el cuerpo siente que la situación es la adecuada, se enferma - como para liberarse, como para darnos una pequeña venganza.

El otro día leí en el NYT un artículo que me dejó bastante cruzada. Resulta que según un estudio el divorcio y la viudez afectan definitivamente tu posibilidad de tener una enfermedad crónica. El nivel de estrés al que es sometido el cuerpo al pasar por el final de una relación en esos términos es tal que nunca se recupera del todo, ni siquiera cuando la gente se vuelve a casar.

El mismo artículo se apresura en aclarar, en voz de los expertos, que esto no quiere decir que un mal matrimonio sea mejor para la salud, porque también implica mucho estrés. Es decir, que no hay salida.

Hum. Me pregunto qué haremos todos los monógamos sucesivos con semejante bomba de información. ¿Será que las aseguradoras comenzarán a cobrar un suplemento a los sometidos a "fuerte estrés emocional"? Mejor de plano subir los precios para todos.

Porque el que no haya sufrido una ruptura que tire la primera piedra.

3.8.09

Cuentas, números, alquimia

Cuatro cuentas de banco y repaso de todas las deudas que ya no están. Una vez que todo está pagado, que se ha decidido una nueva situación más precaria pero más feliz, comienzan las preocupaciones. La angustia por aquellas cosas que queríamos hacer pero que no parecen financieramente muy inteligentes. No es que en realidad nos haga falta nada - ni tampoco es que tengamos una vida altamente restringida - pero lo bonito sería que el asunto del dinero no fuera una angustia.

- Créeme... a tí también te aplica el consejo que se les da a los islandeses... todo mejorará...

Y lo quiero creer. Y me hago cálculos en la cabeza e imagino opíparas cenas caseras. Y me acuerdo que en el mueble de la entrada tengo una alcancía donde voy poniendo el dinero "para vacaciones". Lo abro. Yo creía que había más dinero de lo que tiene. Y, peor aún, en la cabeza del cerdito (es un cerdo, pero de plástico), se queda atorado un billete de 50 euros que me mira, casi sonríe con sorna y todo.

Qué hacerle. Supongo que es una manera de decirme que tengo que seguir ahorrando. ¿O qué será?

Descubriendo a un polaco

I Would Like to Describe
Zbigniew Herbert

I would like to describe the simplest emotion
joy or sadness
but not as others do
reaching for shafts of rain or sun

I would like to describe a light
which is being born in me
but I know it does not resemble
any star
for it is not so bright
not so pure
and is uncertain

I would like to describe courage
without dragging behind me a dusty lion
and also anxiety
without shaking a glass full of water

to put it another way
I would give all metaphors
in return for one word
drawn out of my breast like a rib
for one word
contained within the boundaries
of my skin

but apparently this is not possible

and just to say - I love
I run around like mad
picking up handfuls of birds
and my tenderness
which after all is not made of water
asks the water for a face
and anger
different from fire
borrows from it
a loquacious tongue

so is blurred
so is blurred
in me
what white-haired gentlemen
separated once and for all
and said
this is the subject
and this is the object

we fall asleep
with one hand under our head
and with the other in a mound of planets

our feet abandon us
and taste the earth
with their tiny roots
which next morning
we tear out painfully

(Este blog agradece graciosamente a Miquel Adam Rubiralta y a Facebook por habernos descubierto esto, tan maravilloso).

Anuncio: Branding Corporativo

Paul Capriotti, profesor mío de imagen y branding en la Maestría, acaba de publicar su libro nuevo de Branding Corporativo en línea para uso libre. El libro se llama justamente Branding Corporativo y está en PDF en su blog. Interesante para los interesados. Eso.