Nunca he ocultado que soy una entusiasta de las redes sociales - de esas que creen que, con una cierta dosis de inteligencia, están y seguirán cambiando el mundo en el que vivimos. El mío, por lo menos. Pero esto tiene luces y sombras cómo todo. Aquí dos cápsulas.
Sé que mi mundo es diferente porque es pequeño - como un pañuelo de verdad. Por que lo que me acorta las distancias y los océanos ahora no son vuelos supersónicos sino la posibilidad de estar de alguna manera ahí, presente. Hace casi una semana, a horas extrañas, me encontré en uno de los múltiples chats a Bef: gran escritor, dibujante, papá, amigo y una de las personas más cercanas a mi corazón. Estaba despertando lejos de su casa y me contaba las novedades - me dijo que iba revisar las becas del Sistema Nacional de Creadores, que se publicaban ese día. Y de pronto me encontré con él, aunque a 12 mil kilómetros de distancia, celebrando de primera mano que sí, que su nombre estaba ahí, que por fin había llegado, que era un pequeño día de gloria. Y aunque estábamos tan lejos casi pude ver su cara y tocar sus manos y abrazarlo y brincar y emocionarme. Esa es la luz.
La sombra llegó de parte de Youtube. Justo recuerdo el cuatrimestre pasado haberme pasado un día discutiendo con mis alumnos los métodos de "censura" o "regulación" de Youtube - basado en un concepto de "comunidad" la gente puede alertar a los "responsables" en caso de que haya algo que rompa con las normas (que llame al odio, sea indecente, asuntos del estilo...). Hace un par de semanas, hablando con otro amigo acá, Jaume Radigales, profesor y crítico musical, vimos la parte más oscura del sistema. Él, que sube videos con fines académicos, se encontró con que "alguien" había taggeado una de los videos para clase como "inapropiado". La gente de Youtube decidió que sí era inapropiado, lo quitó y le enviaron un mail diciéndole, básicamente, que esas no eran maneras de comportarse y que no podía subir ese tipo de material. El material era, nada más y nada menos, "Un chien andalou" de Buñuel. ¿Quién es el "responsable" que decidió que era "indecente"? Qué ganas de verle la carota. Ahora, le pasó lo que le pasa a muchos videos con contenido verdaderamente incoveniente - que como hay muchos más en la red iguales no pasa nada (como el link que aparece en este post) y también se puede consultar. A alguien le dieron la posibilidad de ser censor - y la usó sin cultura ni miramientos. Esa es la sombra.
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8.10.11
29.8.11
Ventanas abiertas
A mí lo que más me gusta en la vida, es mirar. Si es posible, detrás del reflejo para que nadie se dé cuenta que estoy ahí. Por eso cuando paso unos días acá, en los Países Bajos, me encuentro con tentaciones a la vuelta de cada esquina. El clima de estos lugares no es el mejor del mundo - entonces, es muy importante que las casas tengan unas ventanas enormes para que entre toda la luz que se pueda. Y, además, con tradición calvinista, el uso y constumbre era no poner pesadas cortinas en esas ventanas a pie de calle: todo el mundo puede ver lo que sucede adentro que nunca, nunca es nada malo.
Y llegan las redes sociales - las redes sociales que son como grandes ventanales a nuestras vidas. Y a veces estoy en Facebook como voy caminando por estas calles: sólo mirando, viendo qué reconozco, qué me gusta, qué no. Observando cómo alguien pasa sus vacaciones, o alimenta a su gato, o lee la última novela del último sueco que escribe cuentos de miedo. Es una cuestión de mirar.
Podríamos decir que algunas de las personas que hemos entrado de lleno a las redes sociales tenemos una especie de ética calvinista al respecto de las mismas: aquí no está pasando nada que no puedas ver. Por lo tanto, puedes verlo todo. Las fotos, las narraciones de nuestra vida en nuestro blog, los sitios a los que llegamos y a los que nos vamos. Y somos señalados con dedos acusadores por otros usuarios de la red (con una ética más judeocristiana, más de la culpa y la modosidad): "¿pero qué haces? ¿no ves que te expones a los otros? ¿no ves que no está bien que muestres lo bien que te va? ¿no te da miedo ser castigado (secuestrado, criticado) al mostrarlo todo?".
Este enfrentamiento es, al final, un poco falso. Nosotros, los calvinistas-exhibicionistas de la red, en realidad, siempre fingimos un poco. Creamos una narración en la que parezca que aquí dentro (allí afuera) no sucede nada prohibido. Pero no nos engañemos: también nosotros tenemos miedos y secretos y exclusivas que quedan escondidos detrás de algunos otros passwords o quizá, en nuestra vida real.
Extra, extra: Este artículo de LaVanguardia, titulado espectacularmente (al más puro estilo del Alarma! en México) "Las redes sociales hacen perder el pudor" y este del NYT sobre las ventajas que tenía encontrarse con un compañero de casa al que no habías hecho un profundo casting digital antes de que entrara a vivir contigo y como quizá los roommates sean los mejores entrenadores para cosas como el matrimonio, por ejemplo.
Y llegan las redes sociales - las redes sociales que son como grandes ventanales a nuestras vidas. Y a veces estoy en Facebook como voy caminando por estas calles: sólo mirando, viendo qué reconozco, qué me gusta, qué no. Observando cómo alguien pasa sus vacaciones, o alimenta a su gato, o lee la última novela del último sueco que escribe cuentos de miedo. Es una cuestión de mirar.
Podríamos decir que algunas de las personas que hemos entrado de lleno a las redes sociales tenemos una especie de ética calvinista al respecto de las mismas: aquí no está pasando nada que no puedas ver. Por lo tanto, puedes verlo todo. Las fotos, las narraciones de nuestra vida en nuestro blog, los sitios a los que llegamos y a los que nos vamos. Y somos señalados con dedos acusadores por otros usuarios de la red (con una ética más judeocristiana, más de la culpa y la modosidad): "¿pero qué haces? ¿no ves que te expones a los otros? ¿no ves que no está bien que muestres lo bien que te va? ¿no te da miedo ser castigado (secuestrado, criticado) al mostrarlo todo?".
Este enfrentamiento es, al final, un poco falso. Nosotros, los calvinistas-exhibicionistas de la red, en realidad, siempre fingimos un poco. Creamos una narración en la que parezca que aquí dentro (allí afuera) no sucede nada prohibido. Pero no nos engañemos: también nosotros tenemos miedos y secretos y exclusivas que quedan escondidos detrás de algunos otros passwords o quizá, en nuestra vida real.
Extra, extra: Este artículo de LaVanguardia, titulado espectacularmente (al más puro estilo del Alarma! en México) "Las redes sociales hacen perder el pudor" y este del NYT sobre las ventajas que tenía encontrarse con un compañero de casa al que no habías hecho un profundo casting digital antes de que entrara a vivir contigo y como quizá los roommates sean los mejores entrenadores para cosas como el matrimonio, por ejemplo.
23.11.09
"El Partido de Internet"
Ya me lo había explicado a grandes rasgos mi director de tesis la semana pasada en medio del Personal Democracy Forum. Resulta que algunos iluminados quieren crear el "Partido de Internet" - una especie de plataforma ciudadana que garantizará que los votos del partido se realizarán de acuerdo con lo que les digan por Internet su militantes. Su máxima es, vamos, la libre expresión y la escucha del pueblo.
Una sola cosa me parece profundamente sospechosa: si el partido es de Internet y quien sea que se quiera expresar a través de él y no tiene ninguna línea ideológica clara que seguir... ¿no les preocupa terminar haciendo cosas absolutamente contradictorias? ¿Defender un día el derecho a tener libre internet y el siguiente negar una ley a favor de mejores condiciones de salud o de vida?
No sé... esto de "vengan a nosotros que somos la panacea porque somos ustedes" me resulta tremendamente raro e incluso un poco perezoso. ¿Qué necesidad de trabajarte una postura política cuando puedes utilizar el populismo? ¿O será que me perdí de algo? Ya veremos qué pasa después del famoso congreso fundacional...
Una sola cosa me parece profundamente sospechosa: si el partido es de Internet y quien sea que se quiera expresar a través de él y no tiene ninguna línea ideológica clara que seguir... ¿no les preocupa terminar haciendo cosas absolutamente contradictorias? ¿Defender un día el derecho a tener libre internet y el siguiente negar una ley a favor de mejores condiciones de salud o de vida?
No sé... esto de "vengan a nosotros que somos la panacea porque somos ustedes" me resulta tremendamente raro e incluso un poco perezoso. ¿Qué necesidad de trabajarte una postura política cuando puedes utilizar el populismo? ¿O será que me perdí de algo? Ya veremos qué pasa después del famoso congreso fundacional...
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