Aunque mi mamá hizo hasta lo imposible porque se me quitara, yo era (y sigo siendo) una de esas "niñas contestonas". Sobre todo cuando me regañan cuando hice algo mal. Se me ocurren mil y un motivos para validar mi actuación y decir que no, no es verdad, que lo había hecho bien. Mis profesores saben - ah, el karma que estoy pagando hasta hoy - que era capaz de quedarme después de una clase y discutir sobre papel y en vivo hasta que me dieran la razón. Hasta en clase de matemáticas (que poco hay que discutir).
Confieso también que con el tiempo, los tropezones y quizá horas de terapia, lo que he aprendido es a tratar de elegir mis batallas. Sólo pelear aquellas, contestar, en donde sé que puedo tener una respuesta a mi favor o cuando estoy VERDADERAMENTE CONVENCIDA de tener razón.
Estos días he descubierto que quizá mi cabezonería es de nacimiento. Pareciera que los mexicanos fuéramos incapaces de recibir una amonestación, bajar la cabeza y decir "lo siento". En los últimos días, ha habido una enorme erupción en las redes sociales de indignación porque la FIFA abrió un expediente disciplinario contra los espectadores mexicanos que tienen el hábito de gritar "PUTO" a los contrincantes.
Y la indignación y los memes contra la FIFA me recuerdan ese momento del niño contestón que hizo algo, fue reprendido, e igualmente responde. Porque no le da la gana que le llamen la atención. Porque nadie tiene derecho a decirle que ha hecho algo mal. Porque en el fondo siempre ha sido un bully y eso no se lo quita nadie.
Conforme veo frases en defensa de los fans mexicanos y escucho a gente que conozco defender el "uso y costumbre" de gritar así en los estadios, me voy quedando cada vez más helada. Me recuerda la defensa de "fue sin querer queriendo" del Chavo del Ocho que, por cierto, siempre quería. La pataleta del que sabe que se equivocó y no puede aceptarlo. La insistencia de inocencia del que es encontrado robando galletas a plena luz del día.
Los mexicanos podemos estar - gracias a la televisión, Molotov, la cultura homófoba o lo que sea - más o menos acostumbrados al grito de "PUTO". Lo que no podemos argumentar es que esté bien, que sea aceptable y deseado y que nadie nos puede quitar el derecho de gritarlo a coro. No lo vamos a cambiar de golpe, es cierto. Es, efectivamente, un uso y costumbre: como es uso y costumbre maltratar a las mujeres, a los perros, el derecho de pernada, la apuesta de los seres queridos y otras más "delicias culturales".
En el fondo, creo que lo único que me gustaría es que no estuviésemos convertidos en un país de niños contestones y bullies irreversibles. Nadie ha sacado al Tricolor de la Copa. Tampoco los van a sacar por eso. Pero sí nos acaban de dar un jalón de orejas enfrente de la afición internacional. Y es vergonzoso.
Y a todos los que dicen que (insistimos) es una cuestión de uso y costumbre que no debería de tomarse tan mal, sólo tengo una pregunta: ¿y si el grito fuera contra tu padre, tu hermano, tu hijo... contra ti?. Desafortunadamente me imagino una respuesta: "¿A mí? A ver ponte a los trancazos, cabrón... vamos a ver quién es más...". Y volvemos al principio.
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21.6.14
29.9.11
Lo mismo, pero no
Entré a la función de las 18:00, de las 19:30 y de las 22:20. La segunda película la alcancé ya comenzando. Entre la segunda y la tercera tuve una hora para pasearme por el centro comercial sin saber qué comer que no afectara el régimen, luego entré al super mercado y me fui caminando hasta la orilla del mar. Ahí cené mi cena de supermercado - con el fondo del sonido del oleaje y la voz de mis amigos, a los que llamé para contarles que había ido a tres sesiones de cine seguidas.
Mientras regresaba - en un taxi, sola también - me dí cuenta de por qué los había llamado si esto antes para mí era normal: necesitaba hablar con alguien, contarle todas las ideas y las cosas y las imágenes que me habían generado en la mente las otras imágenes en la pantalla.Yo antes hacia esto, pero siempre con los amigos de la universidad, con algún novio... tres sesiones en solitario pueden ocasionar un grave cacao mental.
Sigue gustándome ir al cine sola. Pero creo que para tanto estímulo necesito un sparring. Alguien a quien contarle lo que ví. Como al que lee este blog.
Mientras regresaba - en un taxi, sola también - me dí cuenta de por qué los había llamado si esto antes para mí era normal: necesitaba hablar con alguien, contarle todas las ideas y las cosas y las imágenes que me habían generado en la mente las otras imágenes en la pantalla.Yo antes hacia esto, pero siempre con los amigos de la universidad, con algún novio... tres sesiones en solitario pueden ocasionar un grave cacao mental.
Sigue gustándome ir al cine sola. Pero creo que para tanto estímulo necesito un sparring. Alguien a quien contarle lo que ví. Como al que lee este blog.
12.10.09
Raza
Me dan ternurita mis compañeros de clase de la Maestría Ultrasecreta porque me tienen como una especie de condescendencia. Esta condescendencia clásica de "claro, es que ella... como viene de un país de tercer mundo..." Podría enojarme, pero visto que ya tengo más de cinco años encontrándome de pronto con gente que se comporta así, mejor me dan ternurita. E intento aprender lo que se pueda.
La semana pasada apenas me enteré que hoy sería festivo. Me dio mucha felicidad porque vislumbré mi primer día de descanso después de tres semanas de trabajo al hilo. Y me dí cuenta justamente en la Maestría. Algo estaban diciendo y yo, en voz fuerte y clara, pregunté: "¿pero exactamente porqué dan el día? ¿Por lo del Día de la Raza?". Silencio sepulcral. Miradas de pistola. Salida del salón - era el momento de descanso. Uno de ellos, compasivo, me tomó del brazo: "está muy mal visto decirlo así... es como... como muy franquista".
Me le quedé mirando sin contestar. Creo que esperaba que yo le diera las gracias. Para mí el 12 de octubre significa tres cosas: Descubrimiento de América (ergo, cuadro plástico en la Escuela con alguna ingenua vestida de Cristobal Colón), Día de la Virgen de Zapopan (ergo, bloqueó en Av. Ávila Camacho e incapacidad para llegar a la Escuela) y Aniversario de Boda de mis abuelos Uribe.
Lo del día de la "Raza" yo durante mucho tiempo pensé que se refería a la tremenda raza (mexicanismo: gran cantidad de gente) que nos reuníamos para celebrar a los viejitos: los 10 hijos con sus respectivos y los 38 nietos, algunos con novios, bisnietos y agregados. Ya no significa lo mismo, porque don Uribe hace rato se fue y andamos todos los demás desperdigados por el mundo... Pero sigue siendo un día festivo que embato felizmente desde mi cama.
Una pregunta: ¿cuántos días más le van a dejar a Franco? ¿cuántas palabras más le van a ceder a los malos recuerdos? ¿qué es lo que hace falta para dejar el pasado en el pasado? Y una afirmación: No, no estoy enojada con los españoles que llegaron a colonizar América. ¿Alguien me ha visto? ¿Se da cuenta que tengo un apellido vasco y otro navarro? ¿qué les hace pensar que yo hubiera nacido si no se hubiese dado la mezcla? Además, me gustan los chiles en nogada. I rest my case. Creo que esto de descansar me deja un poco tonta.
La semana pasada apenas me enteré que hoy sería festivo. Me dio mucha felicidad porque vislumbré mi primer día de descanso después de tres semanas de trabajo al hilo. Y me dí cuenta justamente en la Maestría. Algo estaban diciendo y yo, en voz fuerte y clara, pregunté: "¿pero exactamente porqué dan el día? ¿Por lo del Día de la Raza?". Silencio sepulcral. Miradas de pistola. Salida del salón - era el momento de descanso. Uno de ellos, compasivo, me tomó del brazo: "está muy mal visto decirlo así... es como... como muy franquista".
Me le quedé mirando sin contestar. Creo que esperaba que yo le diera las gracias. Para mí el 12 de octubre significa tres cosas: Descubrimiento de América (ergo, cuadro plástico en la Escuela con alguna ingenua vestida de Cristobal Colón), Día de la Virgen de Zapopan (ergo, bloqueó en Av. Ávila Camacho e incapacidad para llegar a la Escuela) y Aniversario de Boda de mis abuelos Uribe.
Lo del día de la "Raza" yo durante mucho tiempo pensé que se refería a la tremenda raza (mexicanismo: gran cantidad de gente) que nos reuníamos para celebrar a los viejitos: los 10 hijos con sus respectivos y los 38 nietos, algunos con novios, bisnietos y agregados. Ya no significa lo mismo, porque don Uribe hace rato se fue y andamos todos los demás desperdigados por el mundo... Pero sigue siendo un día festivo que embato felizmente desde mi cama.
Una pregunta: ¿cuántos días más le van a dejar a Franco? ¿cuántas palabras más le van a ceder a los malos recuerdos? ¿qué es lo que hace falta para dejar el pasado en el pasado? Y una afirmación: No, no estoy enojada con los españoles que llegaron a colonizar América. ¿Alguien me ha visto? ¿Se da cuenta que tengo un apellido vasco y otro navarro? ¿qué les hace pensar que yo hubiera nacido si no se hubiese dado la mezcla? Además, me gustan los chiles en nogada. I rest my case. Creo que esto de descansar me deja un poco tonta.
28.6.09
Sobre los contenidos de este blog
Ayer - medioenseriomedioenbroma - escuché a alguien decirme qué cómo se me ocurría pasar de lo "bucólico" a una especie de encaprichamiento político del que no es fanático nadie. Que mis largas peroratas a favor del voto no tienen qué hacer en el blog. Que qué es lo que me sucede, que desde cuándo me considero analista política.
Es muy probable que esa persona - no está demás decir que tremendamente querida para mí - lea este post. Y se dé cuenta, como quizá se dan cuenta otros que son lectores, que a pesar de que me cuesta no censurarme, intento no hacerlo.
No sé a qué "género" pertenece este blog. Si es periodístico o literario. O para qué sirve. Al final, después de un tiempo, he llegado a la conclusión de que es una cruce entre diván de psicoanalista y cuaderno de notas.
Y me gusta mucho - ni mi ego ni yo lo negaremos - que me lean. Que la gente me diga que les gusta tal o cual cosa, que leyeron blah, blah, blah. Pero no es mi objetivo último en la vida. Digamos que mis sueños de grandeza a veces están ensombrecidos por la rapidez de mi cotidianidad. Y que no soy lo suficientemente concentrada y ambiciosa (qué pena, ya sé) como para bajar de la nueve y decir que quiero ser, no sé, la siguiente gran opinadora del ciberespacio y tener 11 mil lectores diarios. Al final, ni siquiera es importante.
Este post es una verdadera pataleta - para reclamar este espacio como mío. Son bienvenidos aquí todos los que quieran leerlo, a quienes les guste ver qué es lo que pasa por mi cabeza. Quien aquí escribe no es, para mi fortuna, un personaje externo a mí. Es quien soy. Cuando estoy en "sociedad" tiendo a evitar el conflicto y no hablar de temas "incómodos" con gente que sé que no los tomaría del todo bien. No hablo de sexo con mis papás, ni de política con mis amigos políticos, ni de fútbol con mi hermano. Pero en este blog hablo de todo porque no le habla a nadie en particular sino a la masa aforme que considero como público lector. O mejor aún: le habla a la que seré en unos meses o años y que se quiere acordar de qué estaba pasando por mi cabeza - qué me sorprendió, qué me cambió, qué me dejó pensando.
Así que dejémosme que tenga la libertad de guardarme para mí misma cualquier idea en formato público. Es parte de este ejercicio absurdo de mi día a día.
Es muy probable que esa persona - no está demás decir que tremendamente querida para mí - lea este post. Y se dé cuenta, como quizá se dan cuenta otros que son lectores, que a pesar de que me cuesta no censurarme, intento no hacerlo.
No sé a qué "género" pertenece este blog. Si es periodístico o literario. O para qué sirve. Al final, después de un tiempo, he llegado a la conclusión de que es una cruce entre diván de psicoanalista y cuaderno de notas.
Y me gusta mucho - ni mi ego ni yo lo negaremos - que me lean. Que la gente me diga que les gusta tal o cual cosa, que leyeron blah, blah, blah. Pero no es mi objetivo último en la vida. Digamos que mis sueños de grandeza a veces están ensombrecidos por la rapidez de mi cotidianidad. Y que no soy lo suficientemente concentrada y ambiciosa (qué pena, ya sé) como para bajar de la nueve y decir que quiero ser, no sé, la siguiente gran opinadora del ciberespacio y tener 11 mil lectores diarios. Al final, ni siquiera es importante.
Este post es una verdadera pataleta - para reclamar este espacio como mío. Son bienvenidos aquí todos los que quieran leerlo, a quienes les guste ver qué es lo que pasa por mi cabeza. Quien aquí escribe no es, para mi fortuna, un personaje externo a mí. Es quien soy. Cuando estoy en "sociedad" tiendo a evitar el conflicto y no hablar de temas "incómodos" con gente que sé que no los tomaría del todo bien. No hablo de sexo con mis papás, ni de política con mis amigos políticos, ni de fútbol con mi hermano. Pero en este blog hablo de todo porque no le habla a nadie en particular sino a la masa aforme que considero como público lector. O mejor aún: le habla a la que seré en unos meses o años y que se quiere acordar de qué estaba pasando por mi cabeza - qué me sorprendió, qué me cambió, qué me dejó pensando.
Así que dejémosme que tenga la libertad de guardarme para mí misma cualquier idea en formato público. Es parte de este ejercicio absurdo de mi día a día.
4.3.09
Escatología
Tengo 35 primos y dos hermanos varones más chicos que yo. He trabajado dando talleres a niños de entre cuatro y diez años en varios momentos de mi vida. Y sé que en un determinado momento, nada da más risa ni es más feliz que hacer a los padres ponerse verdes diciendo cuántas veces como sea posible todos los sinónimos y las palabras que existan relacionadas con los conceptos de mierda, orina y vómito.
Es así. Cuando uno tiene cierta edad es así.
Pero yo quiero que alguien me explique porqué en la programación vespertirna se repiten una y otra vez dos anuncios: uno para una descarga de un tono de móvil que se llama, literalmente, "pedo", y otro de una compañía de móvil que muestra a un ejecutivo vomitando porque "no puede digerir su factura del teléfono".
¿Será que el negocio de los teléfonos no da para pagar mejores creativos? ¿O que yo ya de plano me puse viejita?
Es así. Cuando uno tiene cierta edad es así.
Pero yo quiero que alguien me explique porqué en la programación vespertirna se repiten una y otra vez dos anuncios: uno para una descarga de un tono de móvil que se llama, literalmente, "pedo", y otro de una compañía de móvil que muestra a un ejecutivo vomitando porque "no puede digerir su factura del teléfono".
¿Será que el negocio de los teléfonos no da para pagar mejores creativos? ¿O que yo ya de plano me puse viejita?
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