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29.9.09

Cuidadito, cuidadito...

Como en canción de María Victoria, el Washington Post acaba de seguir los pasos de varios grandes medios americanos (de los EEUU, pues) para advertirles a sus reporteros y colaboradores que tengan cuidado con lo que publican en las redes sociales - que entiendan que nada es lo suficientemente privado. Entre las normas, les piden que no hagan amigos en Facebook con sus fuentes ni publiquen cosas en las que disientan de la calidad de los medios.

De nuevo: cualquier día de estos, todas las Universidades del mundo harán tomar a sus estudiantes un curso "Common Sense 101" en el primer semestre. Porque parece que eso es lo que falta. La nota, que leí en La Vanguardia, acá.

19.8.09

Verse el ombligo

De vez en cuando me acuerdo que mi trabajo primigenio era de periodista y no sólo escribo, sino que asisto a las discusiones internacionales sobre los cambios en la manera de abordarlo. Nos hemos despedido de las redacciones con interminables faxes y ahora casi todo llega por internet. Cada vez es más fácil trabajar menos - hacer un refrito con lo que envían las agencias y listo.

Quizá una de las cosas más terribles del periodismo de los últimos años es este hábito permanente de mirarse el ombligo - de escribir para los otros periodistas, no para el público. Es cierto e importante lo que trae la otra cadena, el otro diario, no lo que puedo producir yo.

Esa es una de las actitudes que tendrán que cambiar con las nuevas necesidades del mercado. Aquí y en todo el mundo estamos viendo como los periódicos cierran sin previo aviso. Y una de las opciones es saber qué quiere leer tu lector - y dale eso. No responderle a la cabecera de al lado.

Dos ejemplos: hace poco escuché a un corresponsal internacional contar cómo había descubierto algo muy importante en Irak y que no se lo publicaron, porque nadie más lo llevaba. Cinco días después, cuando lo sacó la BBC, su editor también lo puso en página. Ejemplo dos: en Pensacola, Florida, un blogger está cambiando el destino de un caso por haber publicado el resultado de sus propias investigaciones - aún en contra de los medios locales e incluso desafiando al principio las conclusiones de la policía. Según el artículo publicado en el NYT, Rick Outzen decidió publicar después de consultar a un abogado bajo la premisa "¿Significa que estoy mal porque soy el único que lo lleva?.

Sería muy lindo que los periódicos y los medios en general volvieran a la sana costumbre de investigar y producir contenidos - es mucho más atractivo para el lector que sólo escuchar un diálogo entre cadenas. Y miren que lo digo mientras comento el artículo de otra publicación. A lo mejor me debería morder la lengua más seguido ;).