Soy la única hija de mi madre. Y ayer, a diez mil kilómetros, estaba haciendo hasta lo imposible por descubrir qué era lo que me estaba pasando. A través de la cámara, me pidió que me tomara la temperatura, que le enseñara mi lengua, que le contara mis idas y venidas. No sé quedó del todo tranquila, pero llegó a la conclusión de que lo que tenía era un resfriado y había que esperar a que me pasara.
Sé de muchas madres y padres que todos los días intentan saber, a como dé lugar, qué es lo que les está sucediendo a sus hijos. He visto la angustia en los ojos de algunos que los escuchan llorar por un cólico infinito o no saben muy bien por qué reaccionan sus pequeños como lo hacen ante ciertos ruidos, ante ciertos impulsos. Todos los que han sido padres, los que hemos deseado o imaginado ser padres, sabemos la angustia del no saber, la necesidad de hacer algo.
Judith, una de mis hermanas catalanas, trabaja haciendo una cosa maravillosa: es genetista y todos los días en el Hospital Sant Joan de Dèu, un hospital para niños en Barcelona, intenta saber más sobre una enfermedad rara: el síndrome de Rett. Una en cada doce mil nenas nacerá con este síndrome, una enfermedad neurológica grave de origen genético. Es la segunda causa de retraso mental profundo en niñas después del Síndrome de Down. Judith me ha contado cómo le llegan muestras genéticas de todo el mundo para analizarlas y también me ha contado del camino de madres y padres que hacen todo lo que está a su alcance para saber más de la enfermedad, para poder detectarla y saber que efectivamente es este síndrome el que tienen.
Esto es un anuncio: todos hemos pensado alguna vez en ayudar para algo. Ahora quedan tres días para alcanzar una meta de 15.000 euros que necesitan para seguir investigando el origen genético de la enfermedad. Me imagino a mi madre, que ayer necesitaba saber qué tenía y pienso en los padres de estas nenas, que todavía no tienen la oportunidad. Esta es la posibilidad de ayudarles en el camino.
Para donar a la investigación, haz click en este link. Para saber un poco más, mira este video donde sale Judith explicándolo. Gracias por leer.
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18.4.15
12.6.14
El #crazylocotour
Hoy abrí un blog más. Estoy de preparaciones, de cuenta regresiva. En un mes exactamente, me voy a hacer una vuelta para encontrar... algo.
El #crazylocotour tiene varios objetivos:
* Volver a escribir crónica con base periodística, con el objetivo documentar cómo viven algunos migrantes mexicanos que ya tienen un tiempo en EEUU y Canadá y que, sin haber pasado por el traumático cruce sin papeles, también han pasado sus propias batallitas.
* Conocer una parte de la geografía del continente en el que nací que ahora casi me parece extraño.
* Volver a escribir (no está repetido, es así de importante).
* Contar las historias de gente cuya historia a modificado y modificará la mía.
* Conocer la geografía de mis viajes y mis migraciones.
(Más las que se acumulen)
A los lectores de este blog les invito, amablemente, a que me sigan por allá también. El #crazylocotour tiene su propio blog, y también tendrá sus momentos a través de mi Tumblr y el Twitter. Regreso, a un tiempo, a reportear desde el campo y a contar a través de los medios sociales.
Todo muy ambicioso.
En los próximos días iré contando del proyecto y también de las cosas curiosas que pasan preparando un viaje así. Muchas de estas cosas irán en el otro blog... pero en el ínter, van pasando tantas cosas curiosas en la vida normal, que vienen para acá.
Fin del comunicado.
El #crazylocotour tiene varios objetivos:
* Volver a escribir crónica con base periodística, con el objetivo documentar cómo viven algunos migrantes mexicanos que ya tienen un tiempo en EEUU y Canadá y que, sin haber pasado por el traumático cruce sin papeles, también han pasado sus propias batallitas.
* Conocer una parte de la geografía del continente en el que nací que ahora casi me parece extraño.
* Volver a escribir (no está repetido, es así de importante).
* Contar las historias de gente cuya historia a modificado y modificará la mía.
* Conocer la geografía de mis viajes y mis migraciones.
(Más las que se acumulen)
A los lectores de este blog les invito, amablemente, a que me sigan por allá también. El #crazylocotour tiene su propio blog, y también tendrá sus momentos a través de mi Tumblr y el Twitter. Regreso, a un tiempo, a reportear desde el campo y a contar a través de los medios sociales.
Todo muy ambicioso.
En los próximos días iré contando del proyecto y también de las cosas curiosas que pasan preparando un viaje así. Muchas de estas cosas irán en el otro blog... pero en el ínter, van pasando tantas cosas curiosas en la vida normal, que vienen para acá.
Fin del comunicado.
16.8.11
Hessel y los viejos sabios
Mis abuelos se murieron hace años - que no mis abuelas, que han perdurado como dictan los cánones de esperanza de vida. Y quien ha hablado conmigo sabe que de vez en cuando se escurren, los cuatro, en mi conversación. Por cosas que decían, que hacían, que esperaban de la vida. Por lo que yo decidí imitar (o no) de la suya.
Lo que es cierto es que siempre me ha parecido que la experiencia - los años vividos, el camino recorrido - da una perspectiva que ninguna otra cosa. El "nadie puede experimentar en cabeza ajena". Sí, es verdad. Pero a veces sirve que te digan cómo se ve tal o cuál cosa desde primera línea de fuego.
Hace unos meses comenzamos a hablar en la Facultad del libro "Indignaos", de Stéphane Hessel. Muchos lo llamaban un panfleto - en el fondo, era un discurso donde un hombre viejo pero aún firme, experimentado y lúcido llamaba al cambio, al movimiento, a la variación. Siempre a los viejos les desconcierta cuando ven a los jóvenes anestesiados - en frente de cualquier cosa. Los quieren ver en movimiento.
Hessel llama a una consciencia de que las cosas, de verdad, no están bien. Que estamos envueltos en una marea incesante de consumo y confort sin darnos cuenta que muchos a nuestro alrededor no alcanzan a ello. Y que no se trata de levantarse en violencia o desatar el caos, sino de cambiar la manera en cómo percibimos la realidad.
El último día de clases, regalé una copia del librito en cada uno de mis salones - uno de mis alumnos me reclamó. Me dijo que para qué. Que había gente que nunca, nunca despertaría. Que no necesitábamos que despertaran de su anestesia de consumo y vida calma.
Yo tengo la esperanza de que despertemos. De que de pronto, un día, las frases de Hessel me (nos) resuenen como me pasa con los dichos de mis abuelos - que parezca que tengan un sentido. Y todo esto viene un poco como comercial para una página sobre Hessel con la que estoy colaborando en Facebook. Ya me dirán qué les parece.
Lo que es cierto es que siempre me ha parecido que la experiencia - los años vividos, el camino recorrido - da una perspectiva que ninguna otra cosa. El "nadie puede experimentar en cabeza ajena". Sí, es verdad. Pero a veces sirve que te digan cómo se ve tal o cuál cosa desde primera línea de fuego.
Hace unos meses comenzamos a hablar en la Facultad del libro "Indignaos", de Stéphane Hessel. Muchos lo llamaban un panfleto - en el fondo, era un discurso donde un hombre viejo pero aún firme, experimentado y lúcido llamaba al cambio, al movimiento, a la variación. Siempre a los viejos les desconcierta cuando ven a los jóvenes anestesiados - en frente de cualquier cosa. Los quieren ver en movimiento.
Hessel llama a una consciencia de que las cosas, de verdad, no están bien. Que estamos envueltos en una marea incesante de consumo y confort sin darnos cuenta que muchos a nuestro alrededor no alcanzan a ello. Y que no se trata de levantarse en violencia o desatar el caos, sino de cambiar la manera en cómo percibimos la realidad.
El último día de clases, regalé una copia del librito en cada uno de mis salones - uno de mis alumnos me reclamó. Me dijo que para qué. Que había gente que nunca, nunca despertaría. Que no necesitábamos que despertaran de su anestesia de consumo y vida calma.
Yo tengo la esperanza de que despertemos. De que de pronto, un día, las frases de Hessel me (nos) resuenen como me pasa con los dichos de mis abuelos - que parezca que tengan un sentido. Y todo esto viene un poco como comercial para una página sobre Hessel con la que estoy colaborando en Facebook. Ya me dirán qué les parece.
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