30.6.04

¿Cómo te digo adiós?

Trabajo en una oficina más o menos pequeña. Me quejo, pero en realidad la tendencia es que sea un buen lugar, sobre todo por su gente. Hoy, se anunció la liquidación de varios - bastantes - de ellos.

Siento un nudito en la garganta, pero sé que irán a mejores lugares, propios para su desarrollo y crecimiento. Les deseo lo mejor... de corazón.

29.6.04

Pesadillas

El viernes salí de mi oficina tensa, cansada, queriendo volar hacia casa donde el Duque languidecía víctima de una gastritis marca chamuco. Cuando por fin me subí en un taxi, quejándome de mi dolor de espalda, comenzó a llover. Y llovió. Y llovió. Y siguió lloviendo.

Entre inundaciones y tráfico normal, me hice la friolera de dos horas y media para llegar a casa. Platiqué con el taxista, me tendí en la parte de atrás de su tsuru para tratar de mitigar el dolor y hasta que el señor no decidió meterse en sentido contrario en una callecita, fue imposible llegar.

En casa, el dolor de espalda me hizo llorar. El Duque no sabía si atender a las caricaturas en la televisión o a la llorona que no podía siquiera estar acostada. Intenté dormir. Ví una película. A las once me fuí a la cama. Y entonces comenzaron las pesadillas.

Primero recuerdo caer por un hoyo negro y despertar. En realidad, no fue tan grave. Lo grave fue que no podía volver a conciliar el sueño. Cuando lo logré, me encontré corriendo. Escapaba de algo, sin saber de qué. Giré mi cabeza, y una enorme galleta estilo Chips Ahoy me perseguía por un bosque, gritando, acercándose cada vez más... hasta que tropecé. Y me desperté. Junto a mi nariz, la mano del Duque lo delataba. Estuvo comiendo galletas.

El dolor de la espalda era insoportable. Me partía. Moviéndome constantemente lo único que lograba era despertar al Duque una y otra vez. Desperté. Tomé una de las cobijas y me fuí a la otra habitación a dormir en el futón. A pesar del dolor logré acomodarme. Me dormí. Estaba en un cuarto obscuro, en tonos muy fríos, como árticos. Cansada, apenas lograba mantener los ojos abiertos. Pero escribía. Sin tregua, sin fin, en una máquina de escribir viejita. Era un inmenso tratado sobre cómo el dolor de espalda se convierte en dolor de cabeza. Eventualmente dejé de escribir y cerré los ojos. Supongo que en ese momento lo llevé a editar o algo así. El asunto es que todo terminó cuando comencé a regalar copias autografiadas de mi sesudo texto.

Otra vez la noche. Lo peor del insomnio - y del dolor - es lo lentas que pasan las horas en las que uno debería descansar. Caí dormida una vez más. Sentada en un jardín, platiqué durante horas con David Kimura (socio de mi querido BEF) sobre las implicaciones del dolor del espalda en la cultura japonesa. No recuerdo qué dijimos.

Me desperté y eran las ocho de la mañana. Caminé hasta mi cama y me acurruqué - lo posible, porque no me podía mover - junto al Duque hasta las 9:30. Después comencé a recorrer el departamento como alma en pena. El dolor no cesaba ni parada, ni sentada, ni acostada...

23.6.04

Las razones del miedo

Yo lo decidí.

Yo quise venir a vivir al DF, a pesar de lo que decían.

Quise venir a encontrar un trabajo mejor, una vida mejor.

Y vine. Vine con miedo. Con un miedo que crece todos los días y en los lugares más insospechados.

Sé que cientos de mujeres como yo sólo se sienten seguras cuando echan dos vueltas de llave a su casa. Y aún así dormimos pendientes de los ruidos, de lo que hay afuera.

La muerte de Liz me es cercana aunque no la conozca porque yo, como ella, todos los días tomo taxis. Porque, aunque yo no sepa de grandes conspiraciones financieras en el gobierno, voy descubriendo poco a poco algunas mañas terribles de los medios. Porque yo tampoco soy la más hermosa, simplemente a veces sonrío bonito. Y lo que le pasó a ella también me podría pasar a mí.

Creo que el ponerle encima la historia del fraude que supuestamente descubrió hace que el crimen contra Liz sea más turbio, pero menos general, menos cercano. En esta ciudad no necesitas descubrir un fraude para que te maten, así como tampoco necesitas traer un BMW para que te secuestren. ¿Cuántos secuestros exprés, cuantas carteras robadas en el metro, cuántas?

Yo siempre he pensado que las marchas son inútiles. De hecho, sufro interminablemente cada que hay una cerca de mi oficina porque no me permiten salir o me cambian mi día. Pero esta vez, creo que es por no quedarse callado. Creo que tenemos que salir a marchar el domingo. Porque me gusta creer que estoy haciendo algo más que rezar para que a mí no me pase lo mismo.

22.6.04

El Príncipe Encantador: ¿metrosexual?

Ayer fuí con el Duque a ver Shrek 2. De verdad, me encantó. Muy simpático, el gato zezeante de Banderas está magnífico y el burro de Derbez me cayó pésimo, igual que el mismo cómico.

Entre los nuevos personajes aparece también el "Príncipe Encantador". Su primera aparición es durante la primera secuencia, como narrador del cuento y después aparece a la entrada del castillo del dragón. Se quita el casco. Se quita la redecilla - ¿la redecilla? - que protege su blonda cabellera y después la agita al aire, cual modelo de Pert Plus.

Durante la película, vemos como al principito lo peina su mamá, cómo se preocupa por el planchado y el color de sus ropas, cómo lo protegen unos guardaespaldas y hasta se vanagloria de utilizar brillo de labios sabor cereza, sin contar por supuesto el supino desprecio que le tiene a Shrek por ser... vaya... un ogro.

Me pregunto: ¿es esto lo que llaman un metrosexual? Porque, por lo menos al parecer, el hombre está enamorado de Fionna... o quiere casarse con ella para su reino. En fin. El famoso príncipe se parece mucho a David Beckhamm. En español, tiene una voz insufrible. No puedo esperar para verlo en inglés con la engolada y hermosa voz de Ruppert Everett. Lástima que no se parezca a él.

Felices noticias de última hora

Ayer, alrededor de las 14 horas, nació en el Hospital Español de la Ciudad de México mi nuevo sobrino más cercano a mi corazón: el jovencísimo André. Aunque no lo hemos visto, sabemos porque conocemos a su hermosa madre, doña Karla, que debe ser un galán. Felicidades, querida amiga. Felicidades porque ya eres una hermosa mamá.

18.6.04

Emociones de viernes

- Perdí una cuenta. Me siento triste, pero sé que fue por algo bueno en el futuro. Voy a extrañar mucho a mi cliente.
- Dice la Universidad Politécnica de Cataluña que también a mi me quieren para que me vaya a estudiar allá. No me puedo borrar la sonrisa de la cara.
- Me voy a Guadalajara. Esta noche, la pasaré muy cerca del Lago con Maga y Verde. Será hermoso.

-...Y de repente, todo comienza a ser tan brillante a pesar de mis preocupaciones de adulto...-

17.6.04

Pequeña declaración de principios (en negativo)

No soy saco de arena
No soy barrera de contención
No soy carril para autos sin frenos
No soy la almohada para gritar frustraciones
No soy un sitcom que distrae la angustia del día
No soy una planta de plástico que se sostiene a pesar de la falta de agua
No soy el tercero en la mesa que pasa la sal entre los dos enojados
No soy capataz para decir paso a paso lo que se tiene que hacer

No quiero. No me gusta. No.