15.8.03

De apagones y asesinos

Corría el verano de 1977. Yo, ni había nacido, ni estaba en planes. Una de mis ciudadades favoritas, que aunque la desconozco es la que mejor me va - sí, ya sé que es pretencioso, pero no me importa - estaba sumida en el caos. Una ola de calor seguía haciendo subir los termómetros y Brooklyn vivía aterrorizada por un asesino en serie que se hacía llamar El Hijo de Sam.

Hay varias cosas que hacen de este verano particular: el calor y el asesino, a los que ya mencionamos, y un apagón que dejó a Nueva York sumido en la tiniebla durante varias horas, logrando que, por supuesto, los miles de neoyorquinos que de por sí ya estaban bastante paranoicos por los seis meses de asesinatos, se pusieran aún peor. De hecho, en la película que años después realizó Spike Lee al respecto, es posible conocer un poco de esta angustia.

A mí ayer me sorprendió el apagón de NYC. Y me imaginé el miedo, el terror. Miles, miles de personas sin luz, sin metro, sin alarmas, sin comunicación por Internet... sin todas esas cosas de la vida moderna que les hacen sentirse seguros. Por lo menos un poco seguros. Y el asesino esta vez es tan desconocido como entonces. Pero David Berkowitz mató seis personas e hirió a otras siete. Gran diferencia. El asesino que temen los neoyorquinos ahora es intangible, tan grande, tan desconocido. Tiene cara en todas las etnias: en gorditos rubicundos como Berkowitz y en árabes barbudos como Bin Laden. Y si el Pentágono y la CIA se equivocan cuando hay luz... qué podría pasar cuando no hay luz.

Otros asesinos: la gente se sigue matando en Israel-Palestina. Ya James cita a Amos Oz diciendo que si bien es justificable la búsqueda del estado, no lo es la búsqueda de la desaparición de ninguna raza. Y la verdad es que cuando escucho a los políticos o defensores de cualquiera de los dos bandos, no hago más que oir de nuevo las palabras del famoso "Hijo de Sam" Berkowitz: "I didn't want to hurt them, I only wanted to kill them". Y ojo, el que Berkowitz sea judío no implica que esta actitud no sea exactamente la misma que tienen también los miembros del Islam Fanáticos.

La muerte atrae más muerte. El odio atrae más odio. Pero no se ve. O se olvida. O se tapa uno los ojos para no verlos. Para sentir que está más allá de eso y que al final, "por su raza hablará el espíritu". - Vaya con el lema de la UNAM. Bonito lugar para colarse. -
Apagón

Nueva York se apagó. Una sobrecarga en la gran cantidad de gente que usa la hidroeléctrica de Niagara-Mohawk tiene a 40 mil policías en las calles y un apagón que va de NYC a Toronto, mínimo. Qué terrible. Hasta la bolsa se acabó. A ver qué pasa mañana. Yo me voy a buscar un Martini. Ciao.

14.8.03

Avisos parroquiales

El Duque acaba de sacar del olvido a su blog. - ¡Milagro, milagro! :D - Se queja amargamente de que no lo visitan. Por favor... hagan lo propio.

Mi querido James está extrañamente amarguito. Ya no nos quiere a los que usamos los blogs para comentar las absurdas cosas de la vida y la cotidianeidad. Nos odia particularmente a los que decimos que nos gusta el chocolate Ibarra y que nunca nos gustó jugar canicas porque no aprendimos, o cosas similares. Cosa rara. Creo que alguien ya le pegó el coraje contra el mundo. Muy mal, muy mal, James. Te va a doler la pancita de tanto enojarte. ;) Pero igual te queremos, aunque seas un enojón.

13.8.03

Cumpleaños

Esta mañana es la invasión de los paquetes promocionales. Estaré inundada de latas, bolsas y mochilitas. Pero es muy importante recordar que hoy ¡es cumpleaños de Rax! Mandamos un caluroso abrazo y prometemos seguir en comunicación cuando se acabe el desastre.

12.8.03

Turbas inteligentes, parte II... y tornados

Quantumbyte (mi querido DD) me anuncia hoy dos cosas sucedidas ayer: por un lado y gracias a la protección de todos los duendes y hadas que le hemos enviado, ayer sobrevivió favorablemente una tormenta o "mini-tornado" que afectó un área de cinco kilómetros de diámetro en las lejanas y áridas tierras de Austin, Texas. Su departamento está dentro de las diez cuadras más afectadas.

Quantumbyte, que al igual que yo pasó muchos años conviviendo con las casi increíbles inundaciones en la ciudad de Guadalajara, dice que nunca había visto nada así. Obviamente una cosa es el agua y otra los vientos a nosécuántos kilómetros por hora. Nos cuenta Quantumbyte - desde hoy nombrado el corresponsal oficial de este blog en Austin - que absolutamente TODOS los árboles grandes del fraccionamiento se quedaron sin copa, porque el viento las arrancó de los troncos.

Al edificio donde vive Quantumbyte se le desprendió el techo y se le arrancó la chimenea, de la misma manera que sucedió con otras seis construcciones continguas. Por supuesto, la mayoría de los estacionamientos techados se rompieron y algunos cayeron sobre los automóviles. Para nuestra tranquilidad - y la del bolsillo de QB, ya de por sí atormentado con los pagos del lease - él dice estar perfectamente, al igual que su departamento y su auto. El puro susto, pues.

Cuando me dijo que todo el asunto había durado sólo 30 minutos de que comenzó nublado a que dejó de llover, me acordé de la cola de huracán que tocó Puerto Vallarta el año pasado, unos cuatro días después de que el Duque y yo hiciéramos tremenda fiesta en la playa. Mi madre dice que la lluvia y el viento no duró más de 40 minutos, mismos que fueron suficientes para destrozar todo el malecón.

El susto de Quantumbyte fue mayor porque él estaba adentro de una de esas casas de madera que parece que se van a caer en cualquier momento. Pero, como él mismo dice, pareciera que es un llamado de atención divino: "es para que no se nos olvide que en la ciudad también hay tornados".

La otra cosa que me cuenta Quantumbyte es que ayer hubo un acto de turba inteligente en Austin al que no pudo asistir porque precisamente en ese momento estaba dentro de su casa rogando que no le cayera una viga encima.

El cuento es que se reunió el primer capítulo del club de fanáticos de Mary Poppins a cruzar una calle y bailar, con paraguas abiertos y debajo de una lluvia que nadie esperaba, ante el asombro de traseúntes y automovilistas. Quantumbyte lamenta no haber ido. Yo también. Me hubiera encantado. Entonces quedamos que en cuanto yo pueda ir a visitarlo organizaremos nuestra propia turba inteligente. (Verán el anuncio pertinente en este blog y en muchos otros, espero)

Aunque Quantumbyte dice que en México se hacen turbas inteligentes constantemente y desde hace mucho tiempo - "a las 6 de la tarde, todos en sus coches se reúnen en el Periférico a la altura del Toreo, y detienen su coche durante varios minutos, despues se dispersan leeeeentamente" - pero yo estoy en desacuerdo con él. Dudo, de hecho estoy segura, de que no son inteligentes. Son bastante burdas. Y si está lloviendo, peor. Pero en fin. Agradecemos la colaboración de nuestro corresponsal en Austin (je), esperamos más noticias sobre turbas inteligentes en el mundo y comenzaremos pronto a planear las nuestras.

Cambio y fuera.

11.8.03

De bicicletas perdidas y otros absurdos...

Llegaron los medallistas de los Panamericanos, Anita Guevara se reserva sus pronósticos para el atletismo en México y a Nancy Contreras, una de las mejores ciclistas de nuestro país, la línea aérea en la que viajó le pierde su bicicleta, poniendo en peligro su participación en los Juegos en Santo Domingo.

Todos los que alguna vez hemos perdido - aunque sea por horas - una maleta tenemos tremenda empatía con Miss Contreras. Hay que decir que cada una de las "biclas", diseñadas especialmente para el cuerpo de la atleta, cuestan un dineral y la aerolínea perdió... 16. Las 16 bicicletas que llevaba el equipo.

Bonito asunto. Cada vez resulta más peligroso viajar. Por todas las razones posibles. Ahora resulta que una querida amiga mía está atorada en Toronto desde ayer. Su visa americana se venció hace un par de días y tenía una escala en Chicago. Sorpresa. Ya no puede tomar su vuelo, comprado en México, de regreso a México. Ahora a esperarse hasta el viernes, cuando puede tomar un vuelo directo - mucho más caro, por supuesto - pero gracias al cual no tendrá que "poner en posible riesgo" a los nuestros paranoicos vecinos del norte.
Turbas inteligentes

La única convocatoria "a la acción colectiva" que me ha llegado por Internet estaba relacionada con la guerra contra Irak. Una colectiva de artistas en todo el mundo buscaba pintar las fuentes de las ciudades de rojo, para que las autoridades se dieran cuenta de la negativa del "pueblo" frente a la guerra de las "naciones".

Supe que pintaron la Diana. Con algo rojo. Sabrá dios qué. Y que en la mañana, después del susto, vaciaron la fuente inmediatamente y pusieron a cinco tipos a tallarla con fuerza, hasta que quedó más limpia de lo que estaba originalmente. La verdad es que a mí el asunto me parecía un poco necio: mientras Fox sudaba frío por no cuadrarse con Bush y dar gusto a los anti-belicistas en nuestro país y en el resto del mundo, seguíamos haciendo protestas inútiles que más bien parecían la oportunidad perfecta para que gandallitas como los que comenzaron - y continuaron - con la huelga en la UNAM hicieran actos de vandalismo puro y golpearan antimotines a diestra y siniestra.

En fin.

Hoy me enteré que al parecer hay todo un grupo de gente en Estados Unidos reinventando los happenings y los performances (todo junto y nuevamente mezclado). Quizá en México sería más fácil hacerlo. Tenemos cientos de manifestaciones todos los días, en todos los puntos del país, de todas las naturalezas. No creo que sea difícil organizar un desfile de hombres y mujeres vestidos de osos panda por el Bosque de Chapultepec, que lleguen a ofrecer flores a las jaulas del Zoológico, como si se tratara de un ritual religioso.

Sin embargo, aunque no es difícil juntar personas con ningún propósito aparente, nos harían falta dos cosas: asombro y algo con que atraerlos. Tendríamos que tener algo así como "las camisetas de las turbas inteligentes" o algo que invite a la gente a seguir nuestra propuesta. Vaya, aunque sea un concierto de un ex-Academio o algo similar. Y realmente los disfraces tendrían que ser muy buenos para que los traseúntes se sorprendieran lo suficiente.

La diferencia que tenemos con Nueva York - entre muchas otras - es que nosotros vivimos sumidos en el kitsch. Y quien no lo crea, que me explique cómo es posible que haya productores de hortalizas que se apoderan del Zócalo para regalar sus productos como protesta por el mal funcionamiento de las cadenas de distribución más ortodoxas.

El absurdo cotiadiano... quizá eso sea lo que nos mantiene a los que vivimos en el DF aquí: la posibilidad de encontrar una sorpresa a la vuelta de cada esquina.

Buena semana.