12.6.03

posibles

¿y si me comprara una camiseta de Pancho Pantera? ¿y unos pantalones de mezclilla a la cadera? ¿y unos tennis? ¿y si me viniera así a trabajar?
mutis

Hoy no creo en los finales felices. Durante años estuve bórdandome un vestido de hada para caminar por las avenidas y nada. No sirve. Se rompió al agregarle la última perla - agónica lágrima...

Hoy no tengo ninguna intención de salir a la calle a cazar golondrinas para amarrarles pequeños mensajes. Hay algo de pérdida en el cielo. Hay solamente unas insoportables ganas de llorar.

...¿y si me escapara? ¿y si saliera corriendo? ¿y si me convierto en flor de cactácea y me muero tras la primera luna llena?...

Quizá necesite un martini. Una dosis de litio. Un recuento de mis virtudes - si es que alguien las tiene destacadas. Quizá lo que necesito es un largo vestido verde y boletos para la ópera. Ser desconocida. Ser otra. Ser nueva.

Estoy un poco harta. Quizá vuelve a ser momento de cambiarme de color.

6.6.03

Desasosiego II

No estaba en un espejo. Pero estaba yo. Me miré, hablar con un acento mezclado, tallarme la nariz y las cejas. Me miré mirándome y me dí miedo. Sabía qué estaba pensando. Sabía exactamente con qué clase de odio me había mirado a mi misma cuando ella se dió la media vuelta. Yo la había odiado igual.
Huelga de viernes

Hay semanas, como esta, en la que el trabajo sale a jalones. Uno sabe que tiene tres cosas que hacer y llega por la mañana, diligentemente, a hacerlas. Aparentemente iban a costar más trabajo, más tiempo... nada. Dos horas y media después uno esta rascándose la panza o surfeando por la red.

Quizá eso sea lo más lindo de no trabajar en una línea de armado. Las cosas cambian de ritmo, de momento. A veces son días de leer en el escritorio, o de salir a la calle a ver, a que se le ocurran a uno cosas mientras mira la ciudad.

Desgraciadamente, existen los relojes checadores. Para mí, esos son los enemigos más acérrimos de la creatividad. Eso de entrar a las nueve en punto y salir sólo después de las seis de la tarde no sirve. ¡Se pierde uno bellísimas mañanas nubladas, las pláticas de las palomas en los parques, las canciones de los organilleros en la calle! Muy triste.

...empiezo a pensar que esto de vivir semi-encerrada en una oficina nada más no me funciona. Ayer por la tarde me tocó estar en un evento. Qué feliz entonces. Mezclando bebidas, conociendo gente... recortando gente, por supuesto. Qué feliz... deberían mandarme de viaje, deberían...

29.5.03

Desasosiego

Sin querer, me la encontré de frente. Fue una vuelta y ahí estaba. Se paró en seco, igual que yo. Me quedé mirándola despacito, sin ganas de que se me fuera un solo detalle. No podía explicarlo, pero había algo que me molestaba profundamente en ella: la curvatura de su nariz, la manera en que sacaba la lengua para humedecerse los labios, la apenas imperceptible raíz que se veía en el partido de su peinado. Sus ojotes, mirándome. La odié minuciosamente, al minuto. Es algo que no entiendo en mí: juzgo muy rápido. Entonces, mientras miraba sus cejas despeinadas, tuve un deja-vú. Y me dí cuenta de una cosa. Esa mujer, esa detestable mujer enfrente de mí, tenía un reloj de pulsera rojo. Como el mío. Y una argolla de acero como la mía. Y no... no estaba viendo un espejo.
Ignorancia, segunda parte

¿En qué momento de la existencia se habla de la buena alimentación dentro de los programas educativos de la primaria? Si alguien lo sabe, será muy lindo.

28.5.03

Ignorancia

Yo no sé por qué no puedo trabajar de corrido hoy. No sé por qué si está el día tan lindo - nublado, con amenaza de lluvia - no se puede ni salir porque hay que estar en la oficina. No sé por qué La Jefa se pone triste. No sé por qué no me gustan los merengues pero tengo dos sobre mi escritorio. No sé por qué no me concentro. No sé por qué las nectarinas son "frutas de verano". No sé porqué no puedo abrir el blog de Fadanelli hasta el cuarto intento. No sé por qué ya no se me antoja leer el periódico. No sé por qué se me olvida cómo se dice andén en inglés. No sé... lo único que sí sé es porque me tocó marchar hoy por plena Reforma... por aquello de que uno se muerde la lengua...